¿Quién no ha escrito sobre Pedro Sánchez?

El que no haya escrito sobre Pedro Sánchez que tire la primera piedra:

El País le dedica una página, El Mundo, una, dos y hasta tres (esta de Luis Arroyo no se la pierdan), también ABC. Desde eldiario.es abren debate y lo dan por hecho con un artículo de Gonzalo Cortijo. En Público tratan de cerrarlo (no con mucho éxito, ese es el problema de auto obligarse a hablar de Pablo Iglesias) también la SER, que dedica una tertulia en A vivir, o en lainformación.com valoran el hecho. Además, algún que otro se ha atrevido ha derramar un poco de sangre en el río -o a la ola- como es el caso de David Martínez. Otros como lamarea.com van más allá y tratan de desmontar las palabras del dirigente popular con hechos. Como tiene que ser. Pero qué diablos, si hasta mi padre se ha sumado al debate. “A mi qué mas me da lo que diga en Sálvame si ninguno de esos dinosaurios (cc @SindoLafuente) del PP y PSOE van a cambiar la tesitura actual”.

Y ahí está la clave. Pedro Sánchez está intentado cambiar la forma de llegar a la opinión pública y comunicar de su partido, una cuasi novedad en España (evitemos por el momento hablar de Podemos), de cambiar la percepción de su partido, siempre vinculado a la misma casta del PP. Y claro, llega el miedo (aún mejor aprovechado por Sánchez) en la cúpula popular, y las reacciones no se hacen esperar.

Pedro Sánchez ha pasado de las comparecencias sin preguntas a los “Me pido un Gallifante” si me preguntan entre Rajoy o Pablo Iglesias, de los teletipos y las ruedas de prensa en la que unos periodistas miran un plasma, a un plasma que lo ve media España. De la comunicación cortoplacista que caracteriza al PP, a responder vía Twitter -esa preciosa herramienta de comunicación que sirve más allá de unas elecciones-  a quien se tercie (y si es una periodista con 72.000 seguidores mejor).

Los programas de entretenimiento forman parte ya de la estrategia de comunicación de los partidos, hasta que la audiencia se canse de los políticos, o bien, de entretenerse sin informarse. Darán a estos la oportunidad de mostrar una faceta más cercana ante un ciudadano más proclive y relajado para recibir los mensajes de manera positiva, que impulse una comunicación bidireccional y más abierta con su pueblo. Un poco más alejada del habitual modelo de información y comunicación asimétrica, donde prima el interés persuasivo antes que cualquier otro.

No sabemos si funcionara está estrategia para salvar a un mermado y casi herido de muerte PSOE, que en el último año ha perdido 12.000 afiliados, sí que en el espectro político se plantean nuevas formas de conectar con el electorado hasta ahora no vistas en el mantra político comunicativo en el que España está sumido.  También que hay cosas que no cambian, y si Pedro Sánchez quiere diferenciarse no puede cometer el mismo error de siempre, (lean sino: Pedro Sánchez dice que no prohibirá los toros un día después de pedirlo en el Congresoy ese es contradecirse o no acompañar a sus palabras de hechos.  Fran Carrillo lo define muy bien cuando escribe sobre las técnicas de comunicación de Pablo Iglesias y Podemos: La revolución empieza con palabras, la evolución se escribe con hechos”.
P.D: Este domingo Pedro Sánchez tiene cita con Risto Mejide. Otra oportunidad idílica para cambiar la percepción sobre él y su partido. Veremos.

El miedo gana en Escocia

El «no» (55%) en Escocia se impone por 10 puntos al «» (45%). Finalmente el miedo y la comunicación persuasiva han vencido. La estrategia de los unionistas ha dado resultado. La última bala que quedaba en un cartucho que ni siquiera se esforzaron en recargar ha dado en el blanco.

El exceso de confianza y  los errores de Cameron en la gestión de la consulta independentista le han costado un precio muy alto al primer ministro inglés, que tuvo que dejar la campaña por el «no» en manos del exprimer ministro Gordon Brown y el exministro de Hacienda Alistair Darling por la falta de credibilidad de Ed Miliband.

En los últimos días fue el miedo quién se adueñó del escenario político escocés. Una encuesta de You Gov otorgaba por primera vez la victoria al «sí» frente al «no» en el referéndum de independencia de EscociaEsto se produjo hace 12 días, y desde entonces la estrategia del miedo como forma de comunicación política recobró protagonismo.

El mensaje básico de esta estrategia, según D. W. Glascoff, es que el miedo es más poderoso que la razón, y muy efectivo cuando implica de manera individual a cada persona. Atribuir de manera personal a cada votante la responsabilidad del devenir de Escocia es aún más efectivo para conseguir un cambio en su comportamiento.

“Mi cabeza dice que no y mi corazón que sí” Estas declaraciones de un adolescente escocés son extrapolables al 74% de los escocesesque confesó que votaría “con la cabeza“, frente al “19% que dijo que lo haría con el corazón“, según un sondeo de Survation para el ‘Daily Mail’. Eso era algo que los asesores de Cameron sabían, y centraron su discurso en los temas que preocupaban a los escoceses para decantar la balanza.

La última visita a Escocia del primer ministro inglés antes del referéndum fue una clara muestra de esta estrategia. Mensajes simples, fáciles de recordar y entender como: “No volveremos  a usar la misma moneda”, “las fuerzas armadas que construimos se separarán para siempre”, “nuestras fronteras serán ahora internacionales”, “la seguridad que el banco inglés aporta será una anécdota” o “con el sí se perderá el actual sistema de pensiones”, junto a otros eminentemente emocionales una victoria del sí pondría fin al Reino Unido como hasta el momento lo conocemos”, “no habrá vuelta atrás”, “somos una familia, cuatro naciones en una misma”, “votad para salvar nuestro Reino Unido” buscan aflorar  la sensación del miedo y persuadir al electorado para que vote por el «no» . Y a veces lo consiguen.

Estas tácticas utilizadas comúnmente en el discurso político para influir en la opinión pública y  crear una asociación entre el candidato oponente y lo malo que pueda ocurrir. El consultor de comunicación política Xavier Peytibi hace referencia en en su blog  a el paper “A Theory on Danger Frames” de Ingrid D. Anderson, donde explica que esta es una táctica que, increíblemente, diferentes estudios neurológicos y de comunicación dicen que funciona. Las personas y sus cerebros reaccionan mejor cuando les previenen de peligros o cuando ven uno cerca. En este caso, las consecuencias inmediatas que traería la independencia.

El especialista recuerda un ejemplo tan cercano como el que se produjo en las últimas elecciones vascas en el eslogan elegido por el PP, “Si tú no vas, ellos ganan” que reutiliza la frase, ya usada por el PSC en Catalunya (precisamente contra el PP) de “Si tu no vas [a votar], ellos ganan [vuelven]”.

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*Nota para el que quiera reflexionar un poco más allá del Sí o el No, de Escocia o de Reino Unido:

“Los países son ese invento extraordinario que permiten compartimentar la culpa: unidades de sentido que te hacen sentir mucho más cerca de un señor que vive de este lado de la frontera que de su vecino tres kilómetros más allá. Sí, claro, habría que hacer algo por los hambrientos del mundo pero no ahora porque aquí mismo hay familias que lo están pasando mal. Lo bien que siguen funcionando los nacionalismos…”

La bestia que llevamos dentro

Encarcelados y tratados como delincuentes. Privados, por migrantes, de unos derechos que van más allá de la edad, género o atributos culturales que no sea la humana. Convirtiéndose sus agresores en poco más que deslomadas bestias, bellacos bárbaros y zafios cuadrúpedos.

Llevo ya unas horas pensador el porqué. Maniatado, indeleble, incapaz de responder, zarandeado. Qué más da, ministro, si aún obviando las numerosas delaciones no es una actitud habitual. Qué más da si ocurrió una vez. Se denunció cien.

¿Cómo de sensibles somos ante la violencia? o quizá, ¿cómo nos han hecho ser? La reiteración de imágenes en los medios nos hacen transigentes y menos compasivos, más acostumbrados. Nos hacen no condenar, no hablar, no alzar la voz, nos maniatan algo peor que nuestra manos: la voz, nuestro altavoz para quejarnos. Saben que algunos lo haremos, lo harán, también cómo y qué tienen que hacer para volver a silenciarnos. Una vez más.

Impunes agresiones, condiciones de vida tan condicionadas… un sinfín de ilegalidades, legales ahora ante nuestros ojos. Terribles atentados que contra nosotros, aún pecando de dóciles, nunca permitiríamos. Pero que incomprensible e irremediablemente llegamos incluso a justificar cuando les suceden a otros. A eso nos están enseñando.

El dichoso nacionalismo dirán, por el cual nos preocupa más la panza llena del de al lado que el hambre del de mas allá. O la dichosa distancia traducida en egoísmo, por la que sino lo vemos: no lo vivimos, no lo sentimos, no lo valoramos. Nos echamos, sírvame de la demagogia, tranquilos, creyéndonos cansados y total merecedores del descanso. Acostumbrados.

Obviando tanto al acostarnos y haciendo menos al levantarnos. Nos convertimos cada vez más en culpables de nuestra pasividad, de aquello que siempre aprendimos, de lo que nunca hicimos nada por preguntarnos. Caminamos constantemente en la búsqueda de una falsa felicidad con una soberbia impunidad que a mi personalmente me aterra, que no me deja dormir para no levantarme un día más y repetir ese proceso al que nos enseñaron a no cuestionar.

El cambio es posible. Y es tan egoísta y sencillo como nos tienen acostumbrados que en empieza por nosotros mismos.

¿Cómo gana el Gobierno el debate de la inmigración?

En febrero, al menos 15 inmigrantes murieron en aguas de Ceuta mientras las balas de goma caían a su alrededor. Desde entonces, la lucha contra inmigración irregular se ha situado en el tablero del debate público y ha llevado al Gobierno y a Interior a usar su potente maquinaria de propaganda para hacer hacer llegar a la opinión del ciudadano una versión que legitime las medidas adoptadas. Las cuales, más que poner freno a la inmigración, alimentan los desesperados intentos de cruzar la frontera.

Con cada salto, llegada de inmigrantes en barcas de juguete o cual sea la forma de llegar a la frontera se reaviva la llama del problema migratorio, que cada vez quema más para el ciudadano. El tema salta a los debates televisivos y radiofónicos, abre informativos y llena portadas. El Gobierno, en vez de asumir el problema vende una realidad sesgada que pone a la opinión pública de su lado, a costa claro, de estigmatizar a los inmigrantes y criminalizar los flujos migratorios.

1. El uso del lenguaje

“No es el qué, es el como”, decía un famoso publicitario . El Gobierno elige muy bien las palabras a través de las que emite su me mensaje. “Problema”, “drama”, “tragedia” o “crisis” son habitualmente utilizadas para referirse a la inmigración. También, el uso de la palabra “asalto” para referirse a los saltos. Narrativa que conformar una realidad en la opinión pública, y más, cuando es adoptada por los medios de comunicación masivos (las propias agencias incluyen en los titulares de sus teletipos cosas como “Un nuevo asalto a la valla de Melilla”). Además, si hay algo que siempre se omite en las informaciones gubernamentales son los datos negativos que se derivan de la disminución de inmigrantes y los beneficios que reporta la inmigración. Sino me creen, lean: “Inmigrantes: no se vayan, por favor”.

2. Convergencia en la idea dominante

Así llama Noam Chomsky al mecanismo que se encarga de controlar a los medios. La ideología dominante está instaurada en el seno del periodismo y hace que la propaganda a favor del bando gubernamental (definido por las élites) parezca legítima y necesaria. Permite así, presentar una versión de la realidad maniquea y dicotomizada entre buenos y malos. El ejemplo lo podemos ver en el intento del Gobierno de delegitimar a ONG’s locales como PRODEIN, que documentan agresiones y devoluciones en caliente  (ilegales) a inmigrantes.  

Esta idea se refuerza con la constante criminalización del inmigrante, esa continua asociación entre inmigración y terrorismo/delicuencia, o con el uso de cualquier elemento de actualidad para infundir miedo o crear un sentimiento en la opinión pública de alerta en la frontera. El primer ejemplo lo encontramos aquí y sobre el segundo escribe Iñigo Sáez de Ugarte en su blog

3. Desinformar y sesgar la realidad

La prueba más evidente de que el Gobierno trata de manipular a la opinión pública es el cerrado, opaco y unidireccional modelo de comunicación de Interior. Orientado únicamente a persuadir a su público sin tenerle en cuenta. La Guardia Civil no difunde imágenes de su actuación en la tragedia de Ceuta porque “no hay cámaras”

No sólo eso, Interior desinforma y miente para que su posición hegemonice el debate. Se comprobó de manera flagrante en los días siguientes a la muerte de 15 inmigrantes entre Marruecos y Ceuta. Mentiras oficiales: las 1001 versiones sobre la tragedia de Ceuta e Interior mintió: Fernández Díaz reconoce que la Guardia Civil disparó “al agua” pelotas de goma.

Cuando la desinformación cuaja y los medios no sólo se tragan la propaganda del Gobierno, sino que la difunden sin pudor ninguno salen noticias tan sesgadas como esta de El País:  “30.000 inmigrantes aguardan en Marruecos para saltar a Ceuta y Melilla”. Juan Luis Sánchez desmonta muy bien en su blog esta propaganda del ministerio de Interior.

4. Normalizar la situación

En un intento de que el mensaje gubernamental cale en la opinión pública, y con los medios de su bando, sólo hay que dejar que estos informen. De ahí, que desde la muerte de los 15 inmigrantes los periodistas puedan acercarse a la valla de Melilla a fotografiar y documentar lo que ocurre (aunque multen al que se salga de la raya). La estrategia es abrir las puertas a la prensa para que siga vendiendo la alarma social y continúe con su tarea de criminalización.

El resultado es una opinión pública insensible y una sociedad enferma, que a base de ver una y otra vez a los inmigrantes encaramarse a la valla representados como invasor llegue a percibir la inmigración como un verdadero problema, así lo muestra incluso el CIS, que acepte como buenas las prácticas delictivas ordenadas desde los ministerios y cumplidas sumisamente por las fuerzas policiales.

Cada vez que un periódico o telediario abre con imágenes que muestran a muchos inmigrantes encaramados a la valla o en las aguas, una actitud violenta, un contagio… el Gobierno lleva un poco más hacia su terreno el debate de la inmigración irregular.

Buen tiempo, pateras, superlunas e inmigración

El 11 de agosto fue el día de mayor entrada de inmigrantes intentando atravesar el Estrecho de Gibraltar desde 2006, casi 299 personas en 31 barcas lo lograron. En la mañana del día siguiente, ya eran 470 personas las rescatadas en 49 balsas. Fenómeno que refleja la enorme presión migratoria y que grandes medios se empeñan en encubrir atribuyendo la culpa a la superluna y al buen tiempo. Una cortina de humo para ocultar la verdadera realidad del problema migratorio.

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Los hay incluso que van más allá y hablan de las pateras y de los inmigrantes como quien está de paso o de vacaciones:

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Otro de los mensajes propagandísticos que algunos medios han tratado de transmitir es que el incremento de pateras es fruto del aumento de los controles y medidas disuasorias que ha emprendido el Ministerio de Interior en la frontera Sura, y de paso alabar su gestión de la presión migratoria. Versión que se cae por su propio peso tras el intento de entrada a Melilla de 300 inmigrantes en la mañana del martes, donde una veintena lo ha conseguido.

Salto del que no hay cifras de heridos, y en el que una ONG han denunciado incluso muertes,

El uso de las pateras y el apelar a la crisis de los cayucos no es más que la arista de una estrategia que desde hace meses los medios emprenden para vender una constante alerta en la frontera. Una majestuosa maquinaria propagandística al servicio del gobierno para que el debate sobre el papel que este toma en la política migratoria no se produzca y así desviar su atención. “Crisis migratoria en Ceuta. Vamos a contar mentiras”.

La realidad es que ya han pasado 6 meses desde que 15 inmigrantes murieran tratando de acceder a España por la frontera, fruto de negligencias policiales, que no hay culpables ni señalados, que la tragedia (consentida) fue aprovechada por el gobierno para sacar adelante toda una serie de medidas disuasorias que tratan de evitar a toda cosa que los inmigrantes pasen la frontera, en vez de evitar que salten apoyando políticas en dichos países, que la ayuda en cooperación al desarrollo se ha visto reducida mientras que la destinada a armas ha aumentado.

O que el hambre, la miseria y la guerra que dejan atrás los inmigrantes serán siempre motivaciones suficiente para tratar de acceder a España sea como sea, incluso jugándose la vida en barcas hinchables de juguete que no soportan a más de dos personas a más de 150 metros de la costa. También, que la vigilancia y el control de Marruecos en las fronteras es casi hegemónico y que de sus devenires, acuerdos e intereses con España dependen los intentos de entrada. Ejemplo aquí de oportunista gestión de intentos de entrada en las fronteras, que casualmente aumentan cuando se pone en jaque la política migratoria de Interior y que se cortan durante semanas cuando el rey viaja a Marruecos.

Para terminar una apreciación: En el uso del lenguaje también está la manipulación, no es lo mismo decir “barcas hinchables de juguete” que “barcas” en sentido estricto o “pateras”.

@juanlusanchez)

Actualización: Finalmente, casi mil inmigrantes han sido rescatados en el Estrecho a bordo de barcas de juguete en dos días. Noticia aquí.

*Nota. La imagen que encabeza el post es de 2013, pero sirve para ilustrar tales colchonetas.

 

El Mundo contamina la Marca Euskadi

El Mundo contamina a diario la imagen del País Vasco y ofrece una visión sesgada de la realidad que allí se vive. El tratamiento de sus noticias siempre gira sobre el eje de la imposición del euskera, sus editoriales atacan a cualquier persona física o jurídica que tenga relación con la izquierda abertzale y no distingue entre ETA y el resto de organismos políticos independientes.

La explicación del porqué sólo es argumentable por la preponderancia de una línea editorial conservadora y una mentalidad cerrada de sus directores. Trato, que satisface a un lector con el mismo eje. El Mundo es el diario de menor audiencia de toda la comunidad autónoma vasca y de Bizkaia y Áraba en concreto, según el Eustat. (2012). Por tanto, queda de manifiesto que su target  no es precisamente los lectores del País Vasco.

En la última semana raro es el día en el que El Mundo no le guarda al País Vasco un apartado en su portada. El pasado jueves hablaba de “penas irrisorias” en el caso Batasuna, el domingo la organización declarada ilegal era de nuevo su objetivo. Así como el lunes, esta vez atacando a Otegui y a toda la izquierda abertzale con una entrevista a toda plana con Iñaki Recarte, conocido por sus crítica a ETA, organización de la que formó parte y durante su pertenencia asesinó a tres personas. El martes, se usaba a la Ertzaintza para dar a entender que el sector público vive obligado y subyugado por el euskera. Hazaña que ya emprendió hace 9 meses, aquella vez, con la sanidad vasca.

Es verdad, como me decía uno de los periodistas de El Mundo de la edición del País Vasco, que no todo es lo mismo. Pero sí lo es que el tratamiento esté orientada al mismo fin que señalaba antes: mostrar ante la opinión pública nacional, y que ignora la realidad del pueblo vasco, una situación totalmente diferente de la que es. También, el diario destaca por usar cualquier hecho aislado de minorías no representativas para desprestigiar a todo un colectivo o por crear sus propias realidades para deslegitimizar protestas pacíficas y sin relación alguna con el terrorismo. Ejemplo 1 y ejemplo 2.

 

Dicha edición, sí ofrece un seguimiento bastante amplio de a actualidad vasca, que no siempre busca el mismo fin que critico, pero lo que trasciende a la edición nacional y llena sus portadas siempre tiene la característica de mostrar una cara irreal, y desde mi opinión, sesgada. Los editoriales también recurren siempre a la demonización del pueblo vaco como eje trasversal y suelen sacar conclusiones demasiado aventuradas de una manera tan habitual y poco contrastadas que personalmente me abruma. El último ejemplo lo encontramos el primer lunes de agosto: “Un testimonio que revela que ETA sigue marcando el paso a los ‘abertzales“.

Pero esta práctica, y esto me remite a los porqué de este tratamiento, viene de muy atrás. Ya en el fatídico 11 de marzo de 2004, El Mundo fue uno de los tantos en sumarse a las mentiras del Gobierno que inculpaban a ETA, y el último en asumirlo. Tras conocerse que el autor del atentando fue Al Qaeda (por cierto, España ha destinado de manera opaca 8 millones a su financiación) y así lo reconoció Aznar, a quien sus mentiras le costaron unas elecciones, El Mundo continuó con su teoría de la conspiración, la llama de la cual, aún no se ha apagado. En relación, Las portadas de la conspiración del 11M lo reflejan bien, así como Seis mentiras de los ‘conspiranoicos’ del 11-M.

De la bendita hemeroteca me sirvo para argumentar que los porqué de El Mundo para seguir ese tratamiento informativo tienen una connotación conspirativa y  rebuscada -como muestra el 11M- así como ideológica y obcecada. Aquellos que tenga relación alguna con la banda armada o sus bastiones políticos son interpretados por El Mundo como ETA. Claro ejemplo es la campaña que periódico ha emprendido para criminalizar a Pablo Iglesias, en la que asocia el apoyo a Herrira o la doctrina Parot con la banda terrorista. Respecto a ello: “ETA, la publicidad de Podemos y la desinformación del establishment”.

Como mencioné en otro post, en el que usó El Mundo usó a Coca Cola para cargar contra la Izquierda Abertzale, este es un un tratamiento peligroso que genera odio y este, puede derivar en violencia, la cual debieran esforzarse en poner fin, por las vidas que se cobró y el incendio que creó.

*Nota: Para posibles víctima de la propaganda tanto de este medio como de otros tantos, sobre el caso Batasuna invito a leerel voto paticular de la vicepresidenta del nada menos que Tribunal Constitucional.

*Tras escribir la entrada, veo la portada del miércoles 6 de agosto. Referencia positiva a Bildu por la película ‘Ocho Apellidos Vascos’, llega meses después de que cargara contra la Izquierda Abertzale por su acogida  a la película.

La inmigración como peligroso argumento electoral

La inmigración como medio para culpar de los problemas de desempleo a un colectivo cada vez más estigmatizado, con el objetivo de ganar votos, es una práctica tan peligrosa como habitual. Este argumento electoral  no sólo genera odio, el cual lleva a la violencia, sino que alimenta los equivocados y cada vez más asentados prejuicios que la opinión pública tiene sobre los inmigrantes.

“Los magrebíes vienen a vivir de las ayudas sociales”, Javier Maroto, alcalde del PP en Vitoria, ha usado un discurso que se sirve de la creciente indignación de la población con intereses electoralistas. El Partido Popular logró en las pasadas elecciones europeas 16.978 votos, muy lejos de los 25.142 votos de 2009. En lugar de asumir la responsabilidad por los problemas que vive su ciudad prefiere desviar la atención y poner al inmigrante como para rayos de todas sus tormentas.

Maroto ha recurrido a la burda estrategia de utilizar lo que dice ser un malestar de “la calle” para inyectar a la opinión pública la realidad que a él le interesa. Este mensaje populista, que sólo alimenta negativamente la  muy distorsionada percepción sobre los inmigrantes, trata de llegar a sectores excluidos de la sociedad a raíz de los altos niveles de desempleo y recortes en derechos laborales, sanidad y educación que está aplicando el propio Partido Popular.

Pero la realidad es muy distinta. El número total de personas beneficiadas por ayudas es de 65.499, de las que 18.492 son extranjeras. (sólo 6.114 procede del Magreb). Un dato fundamental que se suele omitir, es que la población inmigrante representan solo el  6,6% del total. Es decir que si el 28% de las ayudas se destina a los inmigrantes hay que tener en cuenta que esa ayuda va a ese 6,6%. Isabel Camacho lo explica a la perfección en este artículo de eldiarionorte.

Otros dirigentes políticos han ido más allá del mero uso de la narrativa política. El primer ministro británico, David Cameron, presentó el martes nuevas medidas contra la inmigración con un fin claro, frenar la huida de los votantes hacia UKIP, ganador de las europeas en Gran Bretaña. “Nuestro objetivo es claro: un sistema de inmigración que tenga en cuenta primero a Gran Bretaña”, declaró. Un mensaje que coincide con el posicionamiento del partido liberal sobre inmigración, una de las mayores preocupaciones de los votantes, según muestran las encuestas de opinión.

El discurso es tan peligroso como falto de  fundamento. La propia Comisión Europea considera que los británicos nunca lo han probado con cifras. A pesar de que Cameron diga que espera ahorrar a los contribuyentes británicos 500 millones de libras en los próximos cinco años, los europeos aportan más a las arcas del Reino Unido de lo que suponen, según datos  de la BBC. Cuyas estimaciones van más allá, y afirma que el número de inmigrantes comunitarios que disfrutan de ayudas públicas es inferior a 10.000, frente a más de un millón de personas que reciben ayudas sociales.

El político inglés se ha servido de técnicas de comunicación y propaganda para vender unos mensajes populistas que parecen presentar soluciones creíbles a la opinión pública. El mismo martes escribió un largo artículo en el diario proconservador The Daily Telegraph y también ofreció un discurso en una oficina de funcionarios de inmigración. Acciones que han ido correctamente orquestadas con redadas policiales previas a la declaración del ministro.

Ambas formas del hacerse con los votos de una población descontenta e indignada incurren en el pecado de generar odio y posible violencia. No deberían producirse con ese fin, y mucho menos ser utilizados por políticos de manera tal que distorsione la realidad. En su lugar, los líderes de opinión debería dar ejemplo con su conducta.

*Nota: Sobre el caso de Maroto hay anális tan recomendables como el de Jose Luis Salgado: “Votos, populismo y xenofobia” o “La campaña del miedo” de Mikel y Oliver Gómez. Así como el de Isabel Camacho, citado anteriormente.

Foto (cc): Urbisnauta vía  blog de Juan Luis Sánchez.

¿Truco o trato en la reunión entre Mas y Rajoy?

Qué fácil es hoy comparar. Contraponer la portada de The Guardian con las de la prensa española es un juego tan odioso como necesario. El oportunista acierto de informar y desinformar al mismo tiempo que tanto beneficia al poder. Esa astuta tarea de usar una noticia para ocultar otras. El ruido generado sobre la reunión entre Mariano Rajoy y Artur Mas, que no ha desembocado en ningún avance sobre el soberanismo catalán, es una táctica para distraer a la opinión pública de temas que no les interesa. Una guerra de amor odio en las que ambas partes salen victoriosas.

La fachada del tabloide inglés lo dice todo. “The world stands disgraced”. Muestra un rostro que pone cara a uno de los colectivos mas vulnerables y afectados por el conflicto, los niños. Hace un llamamiento a la comunidad internacional, visibiliza el problema y le otorga la máxima importancia. Sólo el mero hecho de disponer los elementos de la portada de tal forma es de por sí una promoción de las consecuencias del problema. Por supuesto, no es el único ejemplo.

Y ahora la prensa nacional. El acuerdo entre los directores de todos los periódicos para colocar una foto en la que salen bien Mas y Rajoy, Rajoy y Mas, es descaradamente evidente. De uno en uno, los impresos de mayor tirada del Estado (El País, El Mundo, ABC, La Razón), también los autonómicos, le siguen el juego del poder, y no es que hayan caído en sus tentáculos, sino que ya conocían la trampa de antemano.

La manipulación no es sólo informar de manera sesgada, censurar o desinformar; sobrecargar hasta la saciedad un tema de forma interesada para ocultar otro que no, también lo es.

El debate sobre Cataluña beneficia al poder y la reunión, lejos de acercar posturas, es una estrategia tan habitual como deleznable. Los grandes medios lo permiten y se suman conscientes y sumisos. Así es la propaganda del establishment, una potente maquinaría de sutil manipulación que atropella a la opinión pública y la sume, aún más, en una espiral de desinformación.

Llenar páginas con información y opinión genera debate en la opinión pública, coloca en el foco de la actualidad el tema deseado mientras desplaza y oculta el que no. Ese que acecha ahora con mayor intensidad a ambos dirigentes,  la corrupción.

Este es el truco y el único trato al que llegaron los dos políticos el pasado martes en La Moncloa.

Felipe VI y el cuento de la trasparencia

Felipe VI ha propuesto una serie de nuevas medidas en el ámbito de la transparencia y austeridad de la Casa Real un mes después de su llegada al trono. Las disposiciones, lejos de ser innovadoras en relación a otras monarquías, son un intento del monarca de hacer frente a la crisis de credibilidad de una institución asolada por las tempestades de  los últimos años.

A pesar del intento de los grandes medios de comunicación por hacer creer que las consignas dictadas por Felipe son el nova más de la transparencia, no son más que un precario remedio para paliar las críticas que se han vertido sobre la institución y mostrar a la opinión pública que está ante ‘una monarquía renovada para un tiempo nuevo’, como dijo en su discurso de coronación. Estas medidas son poco más que el  mínimo que se debería de exigir a una entidad que se financia con dinero público.

El rey impedirá a la Familia Real trabajar en el sector privado. Es decir, utilizar los contactos que se hacen durante el ejercicio de un puesto público para lucro de una empresa privada. Una medida que junto a la de desvincular a las infantas de las actividades habituales de la Casa, la privación de estas a los ingresos que percibían por la representación institucional del Estado y diferenciar entre Casa Real y Familia del rey trata de acallar uno de sus mayores problemas tras el caso Nóos y la imputación de la infanta Elena.

También se establecerá un régimen jurídico para regular los regalos recibidos por los miembros de la Famia Real, pero no se dice nada de todos los que ya ha recibido Juan Carlos I, (los automóviles Ferrari valorados en unos 500.000 euros de un jeque árabe o el yate Fortuna que empresarios baleares le regalaron son algunos ejemplos, tampoco de los gastos especialmente altos que se han efectuado durante los años de reinado del monarca (3,4 millones de euros en construir un pabellón de caza en el Palacio de la Zarzuela).

Felipe V trata de dar una imagen de transparencia, un intento de mostra que gobierna con hechos y no con palabras. Ya le comparé con el papa en una ocasióny ahora tampoco es para menos. Si el papa vendió la moto de los abusos a menores, el rey lo hace con la transparencia. No se conoce la fortuna del anterior monarca. Las cuentas de Juan Carlos I se han visto históricamente envueltas en un halo de secretismo, por su inviolabilidad y  la negativa de la Corona a publicar sus cuentas, así como su patrimonio. De hecho, no fue hasta finales de 2011 que la institución se decidió a publicar y desglosar su presupuesto por primera vez en la web. “La controvertida fortuna privada de Juan Carlos I, ¿un secreto de Estado o un bulo periodístico?”.

Entonces, no se contabilizaron otros muchos gastos asociados a la Corona, como los viajes al exterior, la seguridad o los coches oficiales, que están asignados a partidas presupuestarias de otros ministerios como Defensa, Interior, Exteriores, Economía y Hacienda y Presidencia, entre otros. Para combatir estas críticas, Felipe VI, someterá las cuentas de la Casa a la Intervención General del Estado que, mediante la firma de un tercer convenio elaborará una auditoría externa y pública de las mismas.

Las medidas se presentan como un ejercicio ejemplar de transparencia, así dan cuenta los medios de comunicación del país en su intento de mejorar la reputación del rey, y aunque sí suponen un cambio de tendencia en la manera de actuar de la Casa Real no va más allá de una declaración de intenciones. Una buena estrategia con el objetivo de lavar su imagen y presentar una monarquía nueva. Pero no olvidemos que este paquete de medidas no incluye nada que otras monarquías europeas lleven haciendo durante años y que la monarquía española es aún una de las menos transparentes  de Europa.

ETA, la publicidad de Podemos y la desinformación del establishment

Soy uno más de esa sobre informada opinión pública que a diario recibe de distintos medios mensajes sobre una formación que ha cobrado especial relevancia en el contexto político del país. No simpatizo con Podemos, tampoco me gusta Pablo Iglesias. Quizá porque están en medio de una inservible batalla de detractores que tratan de deslegitimar a la izquierda y detractados que responden como forma de publicitarse gratis. También es probable que me haya tragado la propaganda de que se sirven de un discurso revolucionario y populista para atraer a las víctimas de la crisis y a los indignados por los remedios caseros del gobierno de turno.

Las comparaciones y aproximaciones de la formación política con ETA o el nazismo han creado un ruido tan ensordecedor que beneficia a Podemos y al Gobierno. Una lucha de intereses que pugnan entre el auto bombo y la desinformación.

Podemos se comienza a afianzar como la alternativa al gobierno actual y se convierte en el eje sobre el que gira la agenda informativa de los medios, lo que se traduce en notoriedad y gran exposición mediática. Es decir, sigue estando de moda  y subidos en la cresta de la ola, lo que desemboca en que los medios les concedan más espacio, su mensaje se difunda más y que cada vez sean más los que se decanten por ellos. El lado negativo son las consecuencias que llegan de la campaña criminalización ejercida por parte de grandes medios cercanos al poder, los que más influencia tienen.

Pero también Rajoy y compañía salen beneficiados, no sólo por los ignorantes a los que consiguen convencer de que Podemos es ETA y que el bipartidismo es la mejor alternativa, sino porque este ruido silencia, desvía la atención de sus polémicas leyes y contamina a la opinión pública con una guerra, cuyas pérdidas desgravan en la batalla final. Además de dividir a la izquierda, quitarle votantes a su eterno rival -el PSOE- y alimentar el apoyo hacia Podemos y resto de agrupaciones de izquierda, mientras el PP se erige como única opción de derecha.

Es cierto que el Gobierno pierde cada vez más credibilidad, pero confían en que el oasis de la recuperación eclipse todos sus errores. También el rifi rafe radicaliza la postura de la opinión pública ante el fenómeno que consiguió cinco escaños en las pasadas elecciones. Aquellos que tenían una opinión poco formada sobre el partido de Pablo Iglesias se posicionan a un lado u otro, y los que ya la tenían, la afianzan aún más, sea para bien o para mal.

Ambos ganan en esta guerra, y por ello la mantienen abierta. Podemos, con su estrategia de llegar a los tribunales -una acción de relaciones públicas común para visibilizar su mensaje-, también movilizando a la sociedad para que se una a su insaciable pugna contra el establishment, el cual con sus continuos ataques alimenta el conflicto. Muestra de ellos es el último, el artículo en ABC de la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre.

Es la sociedad quien pierde. Los daños colaterales provocan que se hable de ETA con una naturalidad, que personalmente me abruma. Se fomenta la desinformación y se hipoteca, aún más, la credibilidad de grandes medios. El hecho de que un periódico de la influencia de El Mundo asocie a Herrira con ETA es, cuando menos, cruel y negativo para subsanar una herida abierta hace mucho tiempo y que aún no ha cicatrizado. Ofende y prende una llama que todos deberían esforzarse en apagar cuanto antes, por las vidas que se cobró y el incendio que creó.