Tres consejos a Monedero para tratar con periodistas

Juan Carlos Monedero ha comparecido este viernes finalmente en rueda de prensa para dar explicaciones sobre los ingresos registrados por su empresa Caja de Resistencia Motiva 2. A pesar de que la rueda de prensa se organizó para dar explicaciones, el número tres de Podemos no ha aclarado algunos detalles que podéis leer en esta crónica.Y digo detalles generosamente.

“No es el qué, sino el cómo”, que decía un famoso publicitario. Desde el punto de vista de las formas la rueda de prensa de Monedero ha dejado mucho que desear y que como periodista acreditado en  la declaración del número tres de Podemos quiero compartir:

1.”Necesitamos periodistas heroicos”, ha dicho Monedero después de acusar, no sin cierto victimismo, a los dos periódicos más leídos de España de difamación. Una cosa es que haya informaciones que formen parte de una campaña clara de desprestigio hacia la formación, otra que los periodistas quieran hacer su trabajo y asegurarse de que no queda ni un hilo suelto (que sí quedó) en la declaración de Monedero, y más si este pretende “predicar con el ejemplo”, como el propio personaje y su partido afirman.

Creía que no era necesario decirlo, pero visto el nivel de algunos grupies de Podemos ahí va: Quien tiene que dar explicaciones y aclarar las cosas era Monedero, no los periodistas que cubrimos la rueda de prensa. Aunque para asegurar de que a los acérrimos fans del político les llega clarito el mensaje repetido en la rueda de prensa, desde Podemos han publicado un vídeo y que han enviado un email  los “amigos de Podemos”.

2. Las formas de dirigirse a algunos periodistas, sobre todo en la ronda de preguntas, han dejado mucho que desear. Monedero ha dejado caer a una periodista de El País que tiene mucha más ganas de conversar con ella, “algún día hablaremos tú y yo” y ha incidido… “algún día”. Entiendo que lo dice por la información publicada por el medio al que pertenece la periodistas, pero este tono entre desafiante y soberbio no llega a un sitio. Como tampoco la respuestas a secas -como cansado de explicarse- a Mariola Rubio  cuando la periodista de La Ser ha repreguntando algunos aspectos que no quedaban claro, y que siguen sin estarlo.

3. Sí, Monedero dio la típica introducción en la que agradecía a la prensa cubrir su acto, pero se le olvidó a medida que este avanzaba. Será mejor que guarden las formas con quiénes son los encargados de que su voz llegue a la “gente”. No por otra cosa que por respeto a unos profesionales.

Los periodistas somos los encargados de contar lo que ocurre y de trasladar la realidad a la opinión pública de la forma más sincera que sepamos. Si ello implica cuestionar a un político sea del partido que sea, así se hará. Ahora, y sin más dilación será mejor que empecemos a abordar los asuntos clave que nos definirán como sociedad en el futuro; y Monedero, de momento, no es uno.

Angelina Jolie y los niños sirios

He vuelto a ver a un famoso posando con un grupo de niños. Da igual si eran negritos o blanquitos ha sido la gota que ha colmada el vaso. No puedo seguir mirando la foto sin alzar la voz. Vivimos en un mundo en el que una ONG tiene que usar a personas a las que endiosamos para que miramos a las que su Dios les dejó de lado. Estas organizaciones invierten su tiempo en captar a una de esas “celebrities” de las que conocemos todo para que por un instante nos importe un poco la vida de los que no les queda nada.

No puedo seguir viendo esa cínica imagen de Angelina Jolie pidiéndonos un poco de nuestras sobras para ayudar a los niños refugiados en Siria. Es tan hipócrita como nuestra sociedad. Nos parece extraordinario, e incluso admirable, que un jugador de fútbol juegue un partido en favor de la solidaridad. Que ellos, que ganan el dinero que necesitan las personas para las que recogen caridad, sean los que nos la pidan. Es un círculo vicioso repulsivo.

Va de nuevo, las organizaciones usan a gente famosa para que nos identifiquemos con los que desconocemos. Tratan de vincular todo aquello que admiramos con aquellos que, en forma de cifra, rara vez inundan nuestra realidad. A veces lo consiguen y logran que miremos entre apenados y disgustados. Incluso, si el famoso es muy famoso y la causa muy enternecedora, que donemos un poco de pena en forma de caridad para aliviar nuestro pasajero malestar. Es repugnante.

También lo es que tenga que usar Angelina Jolie en el título para llamar vuestra atención, que resalte cosas para que mientras saltáis entre negritas os replanteéis vuestra actitud ante el problema. ¿Os dais cuenta en qué sociedad estamos y hacia qué mundo vamos?

¿Cuál es el cambio de Podemos?

La resaca de la marcha organizada por Podemos, que ayer congregó en Madrid a decenas de miles de personas, me trae la única certeza de que hemos perdido el norte con esta formación. Fruto de una situación insostenible y desesperada nos hemos echado a los brazos de la indignación sin reflexión.

La marcha por el cambio del 31 de enero no pasará a la historia. Sí lo hará el contexto en el que se produce. Una brecha social que se ha dilatado aún más si cabe tras las decisiones políticas y económicas establecidas durante la crisis. Esa palabra, que de tantas veces escuchada nos ha inmunizado del todo. Ahora, aletargados y obcecados con el “cambio” nos acogemos a las más bellas palabras: “sueños”, “vencer”…  que evocaba ayer un Pablo Iglesias disfrazado de Luther King en el 1963.

Salen a la calle personas de todas las edades, pero sobre todo gente de edad avanzada que siempre lucho porque había que luchar. Ahora no es distinto, lo saben y protestan. Qué toca esta vez: la casta, la corrupción y ese discurso que nos conocemos de memoria.

Obviando el tremendo ejercicio de ceguera que supone que una masa social salga a la calle para apoyar un cambio político sin ninguna causa, sin ningún medio para lograr ese fin que se esfuerzan en recordar como cambio. Diré que el cambio verdadero y real no pasa por la política, sino por una modificación integral de todo nuestro concepto de sociedad. Hablo en todo momento, claro, de acabar con las desigualdades derivadas de vidas y generaciones de ricos y pobres (de nuevo acertó Podemos en llamarlo arriba y abajo).

El cambio en la mentalidad social no se conseguirá -ni se consiguió nunca- mediante el cambio de gente que arriba gobierna, sino que pasa por la educación de los que son gobernados. No nos engañemos: elegimos de cuando en cuando para que a menudo elijan por nosotros. Este es el modelo de comportamiento que hemos escogido y durante años ha sido erróneamente utilizado para adoctrinarnos en la insensibilidad de mirar a otro lado hacia los problemas que nos rodean: en los nacionalismos y en el egoísmo. En este aspecto también ha influido enormemente la publicidad, pero eso para otro día.

Aquí, donde la enseñanza es tan importante, es donde la política (Podemos) juega una tarea crucial. “Claro que Podemos” quiere lograr el cambio, y ese es fin es positivo, pero su actitud, los medios que tiene para llevarlo a cabo son los que fallan.

Nunca se dio una migración tan importante de un movimiento social a un partido político. Deben entender que su función ahora ha cambiado. Que el encargado de que la gente aprenda a subvertir este concepto no puede centrar su discurso en pedirle que le vote como única vía para hacerlo posible. El error es de base. Más, si la “gente” (otro triunfo del lenguaje de Podemos) lo hace en base a promesas y buenas intenciones de un partido que aún no ha concretado nada.

La culpa, por supuesto, no es nuestra. Nosotros sólo somos una masa social que apoyamos -ya hartos y ávidos de revelarnos- a un pequeño grupo de personas para que nos digan cómo pensar. El problema es sólo que la forma en la que nos están manipulando (como siempre se hizo y se hará) no es la adecuada.

De Podemos depende uno de los cambios: el político, pero no el cambio global. En ese sólo pueden participar a través del nuevo entendimiento de la política, como parecía que habían comenzado a hacer. 

¿Qué queremos, un pueblo que cante contra la “casta” porque está “de moda”, o un pueblo inteligente y autosuficiente que se estremezca y no mire hacia un lado cuando los temas importantes de esta sociedad pasen delante de sus ojos?

Susana Díaz gana las elecciones. Primer aviso

Unas conclusiones de por qué Susana Díaz puede ganar las elecciones generales de 2015 tras ver su intervención en el programa La Sexta Noche.

A favor:

  • Dice lo que la gente quiere oír. Como Pablo Iglesias pero sin el desgaste que supondrá llevar un año de exposición en medios, siendo cuestionado hasta la saciedad y lidiando con la enorme campaña en su contra. A pesar de que la forma de transmitir su mensaje es distinto entre ambos, no lo es tanto el contenido.El discurso de los dos líderes se centra en el ciudadano (la gente en el caso de Iglesias) y se construye tras haber escuchado a las clases sociales más azotadas durante la crisis. Durante el 15M y los movimientos sociales en el caso de Podemos, y en Andalucía (una de las comunidades más pobres) en el caso de Susana Díaz.

  • Poco desgaste. Díaz ha dicho no comulgar con la estrategia del actual secretario general del PSOE, ella tiene otra: dejar que Pedro Sánchez haga la suya, remontar la credibilidad de los socialistas (sin pasarse de la raya como ya bien claro ha dejado) hasta que ella tome el mando del partido. La “cara nueva” y menos expuesta ante la opinión pública nacional, el novísimo que benefició a Podemos puede beneficiarle a ella ahora.
  • Es una mujer. No, esto no es un comentario machista. Representa mejor que nadie, y mucho mejor que Elena Valenciano en las europeas, el discurso feminista que ha hecho suyo el PSOE. Además, sería la primer mujer de la democracia en llegar a Moncloa. Demostraría lo que es de sobra conocido pero que es necesario recordar: que las mujeres están igual o más capacitadas que los hombres para los cargos más altos de un organigrama. ¿Y qué hay más alto que gobernar un país?
  • Dando por hecho, como expongo en “Los diez mandamientos de El País con Podemos“, que el periódico más leído del Estado es también más cercano al PSOE que a cualquier otro partido, deduzco que prefiere a la líder socialista (por su tratamiento informativo en los últimos meses).  Apoyarse en los grandes canales de comunicación es fundamental para lograr el éxito -como Podemos ha demostrado- y más, si estos están de tu lado.

    En contra:

  • La “casta” pesa y la continua identificación con los ERE de Andalucía también. No va a faltar y aún más si el caso avanza al mismo tiempo que la candidatura de Díaz que esta sea percibida como lo que Podemos ha definido certeramente como casta.
  • La estrategia del Partido Popular. A estas alturas lo poco que se conoce es que según Mariano Rajoy, este se presentaría a las elecciones generales de 2015 y basará su estrategia en vender a diestro y siniestro la recuperación económica. El conservadurismo de no apostar por una cara nueva puede lastrar o ser clave para una posible revalidación del mandato.En esta misma línea, la estrategia de “dividiles y vencerás” de los populares será clave. “Hacerle la campaña a Podemos”, como algunos afirman, para que se peleen y ambos salgan heridos .
  • El techo de Podemos. Encuestas tan recientes como la que mañana publica El País que consolida el auge de Podemos, o la de la Cadena SER, que marca una distancia de ocho puntos entre la formación morada y el PSOE. Aunque personalmente estos sondeos se alejan de la que será la realidad, el auge de Podemos es aún una incognita y una variable imprevisible a tener en cuenta de aquí a principios oficiales de la campaña electoral

Sea como fuere y gane quien gane, lo que está claro es que las elecciones generales de 2015 serán las más disputadas y ofrecerán un panorama político muy distinto a como lo conocíamos hasta ahora

Ya es Navidad, ¿para quién?

¿Alguno de ustedes se acuesta con hambre? ¿Conoce la sensación de no tener nada que llevarse a la boca cuando su cuerpo es el único regalo que le pide? ¿Conoce a alguien en esta situación? ¿Le ha tenido usted que explicar a su hijo que, con la mayor de las suertes, hoy toca volver a cenar arroz? ¿Ha vivido usted con la incertidumbre no saber si cenará mañana?

En el mundo hay 805 millones de personas que no comen lo que deben. Son uno de cada siete en un país que produce alimentos para doce.

¿Ha comprado ya los regalos de Navidad? ¿Cuántos? ¿Le ha negado alguna vez a su hijo o hija, en caso de tenerlo, un regalo debajo del árbol? ¿Se podría imaginar su cara su al levantarse si no viera nada envuelto?

Regalar es dar, no necesitar. Permitirse ese lujo.

En el mundo son 3.500 millones de personas condenadas cada día a la pobreza. Sí, la mitad de la población humana.

Estas personas existen, muchas no viven cerca nuestro. Muchas no salen en los periódicos con un nombre y un apellido como si de nuestro vecino de toda la vida se tratara. De hecho, una buena parte de estas personas quizá nunca lleguen a imaginar cómo es su vida. Ni siquiera sabrán que existe algo mejor de lo que viven. Puede, con un poco de suerte, que la caridad les permita vivir un poco mejor. Lo suficiente para no morir, y lo justo para no protestar.

[Lee más: “El problema no es que seamos muchos, es que haya tantos que vivan como si fuéramos pocos”]

En este mundo ha gente que tiene y otros que no. Nada es más sencillo. Nacer aquí o allá depende del azar. 50 por ciento de posibilidades de vivir esa situación, si se le puede llamar vida, claro. Somos unos privilegiados con la capacidad de imaginar. De querer. Más. Siempre más. No hay límite en una vida en la que cuanto más tenga, más feliz será. Que otros tengan menos es un mal menor. Es injusto, pero lo aceptamos. Esta es una vida que aceptamos vivir. Lo sabemos, y miramos hacia otro lado. A veces incluso nos sentimos culpables y damos lo que nos sobra, concepto muy diferente a regalar. Uno se asocia a felicidad y a celebración, el otro a pena y tristeza. No sientan pena ni compasión. Ellos no lo merecen, son personas como usted.

La caridad es una tendencia, queda bonito ser una persona solidaria. Caridad son pequeños destellos de humanidad que alguien a quien siquiera ponemos cara agradece, pero que le condena. Caridad es hacer algo para que nadie cambie. Es una palabra que alimenta lo suficiente para que los estómagos de los hambrientos (que dicen que existen) no suenen en nuestra conciencia. Caridad es el mejor invento de un sistema en el que unos cuantos se quedan con los que otros muchos no tienen, y aún así, quieran más. ¿Me siguen?

Hoy es Navidad. Disfrútenla como cada año. Yo no les pido que mientras se atiborren a comida se imaginen a uno de esos niños por ejemplo en Siria (su dolor se oye un poco más) que un día tuvo la misma vida que usted y que ahora no por causas ajenas a él. Tampoco que mientras desenvuelve sus regalos piense en aquel que fabricó su nueva camiseta con sudor y sangre por una miseria. Pero tampoco piense que si lleva sus sobras de la compra al banco de alimentos o dona su ropa vieja con la mejor de las intenciones va a cambiar algo.

Quizá mejore su conciencia, incluso se acueste tranquilo. Todo esto claro, suponiendo que sea una buena persona. Esa que llaman solidaria y comprometida con el cambio.

Ahora háganse una sola pregunta más. Y usted, ¿a qué estas dispuesto a renunciar para que esta situación cambie? ¿Podría usted vivir con un poco menos para que otro tenga un poco más? ¿Sería capaz de olvidarse durante estas navidades de actualizar el aparato tecnológico, cualquiera que sea, que compro el año pasado? ¿De comprar dos regalos menos, o incluso sólo un kilo de comida si se pone testarudo?

Usted, que tiene la capacidad de imaginar y sabe cómo es tener una vida digna, ¿se puede tan sólo imaginar cómo es no tenerla?

 

*Nota: La foto representa a un niño tomando Plumpy Nut. Una pasta alta en proteína que se usa habitualmente en las crisis humanitarias para tratar la malnutrición.

Contrarrestar a Podemos: La unión hace la fuerza

Fíjense en la incapacidad y falta de iniciativa del actual aparato político que no se pone de acuerdo ni en las líneas generales a seguir para combatir al partido que puede hacer naufragar el sistema bipartidista que mantienen desde el inicio de la transición. El gran consenso de entonces es necesario ahora.

Muestra clara de esta falta de visión estrategia fueron las palabras de Sergio Martín, presentador y director del canal 24 horas, en el que el pasado viernes participo Pablo Iglesias. “Hoy han salido varios etarras de la cárcel, estará usted contento”, le replico el que se hace llamar periodista y cuyos insultos pagamos con nuestros impuestos. Sus palabras, más allá del ataque al prestigio del periodismo y el respeto a las víctimas de un terrorismo que tanto dolor a causado, refleja la falta de consenso del establishment y sus tentáculos para desacreditar al partido que hoy ganaría las elecciones. Si bien se ha demostrado que estas difamaciones no sólo no perjudican a Podemos (que aprovecha el odio para sonreír), sino que las traduce en votos.

[Lee más: El aikido como estrategia de comunicación]

El partido que lidera Iglesias estableció un lenguaje que se aleja de la derecha y la izquierda y comenzó a hablar de los de arriba y los de abajo. Por lo tanto, intentar colocarles en un tablero que ellos mismos han creado es un grave error. Así lo demuestran las últimas encuestas y así parecían haberlo entendido los más inteligente detractores de la formación.

La guerra contra Podemos está abierta desde varios frentes, pero divididos no tienen la fuerza suficiente. Desde un PSOE tratando de desvirtuar sus mensajes colgándoles el cartel de izquierda extrema, o el intento de Susana Díez de demoler el castillo morado derribando a uno de sus pilares, Iñigo Errejón. Hasta los vergonzosos ataques de algunos tertulianos en televisión y el inmovilismo optimista del partido que gobierna esperando que los luchadores se consuman o mueran antes de llegar a la batalla final de las generales.

El único atisbo de son los continuos mensajes del poder económico en el que piden desde sus medios de comunicación más serviles consenso para acabar con Podemos . Quizá el mejor reflejo de ello sea el artículo “Podemos agita a los empresarios” de Javier Ayuso, que en su momento cobró de la Casa Real y el BBVA.

“La unión hace la fuerza”, trata de decir entre tranquilo y nervioso el IBEX 35 en su intento de movilizar al sistema político.

 

*Nota: En relación a cómo uso Podemos las protestas de los trabajadores de TV en el programa citado previamente:

 

Pablo Iglesias: el papa del PP

La Iglesia Católica se vio envuelta hace dos años en una de las mayores crisis de credibilidad que ha afrontado un organismo. La corrupción, los abusos sexuales y las luchas internas azotaban fuertemente los cimientos de lo que parecía una ya casi demolida ermita. Hay quién dice que a veces hay que dejar que todo se rompa en pedazos para volver a empezar. Sea como fuere, la llegada del papa Francisco, una cara novedosa y revolucionaria al frente de la Iglesia, no sólo cambió los aires huracanados por un viento en popa, sino que logró, en tiempo récord, cambiar la percepción sobre la institución religiosa.

[Lee más: Las 3 claves para entender la nueva imagen de la Iglesia”]

Es tedioso comparar  religión y política, pero en ambos casos las transformaciones (traducidas en el voto o en la fe) se dan por creencias. Las encuestas reflejan la caída del voto al bipartidismo, y tanto el descontento social como la crisis del sistema son algunas de las evidencias de que los partidos tradicionales de este país necesitaba un lavado de cara. También, al igual que en la Iglesia, la narrativa y el lenguaje sobre el que se enmarca su discurso debía ser actualizado por uno más cercano y atento, como el del papa.

“La Corte del Vaticano es la lepra del papado”, decía un tajante y radical Francisco mientras pedía perdón por la corrupción, y comenzaba una caza de brujas contra el ala más conservadora de la Iglesias. Las palabras (duras y autoritarias) comunican, pero lo hacen mucho más los hechos. Esta es otro lección que podrían aprender desde el establishment del líder del organismo al que destinan 13 millones anuales.

Los escándalos de corrupción de la Iglesia eran una constante en los medios, como lo es en estos momentos en España. Pero ahora es la propaganda católica la que inunda el panorama mediático traducido en la simbología del papa, el discurso marcado por el énfasis en los pobres, la desigualdad y la aceptación en el debate de temas tabú. Se ha producido un lavado de la imagen de la Iglesia, y eso, junto con una política centrada en el empoderamiento y participación del ciudadano es lo que necesitaba el bipartidismo. Quién vio la oportunidad y lo llevo a cabo fue  Podemos. De ahí su éxito. La formación gracias a una estrategia impoluta ha conseguido ser percibida como la única vía para acabar con la situación actual y ha logrado canalizar el descontento hacia el sistema, que el propio sistema no supo solucionar.

Tanto Pablo Iglesias como el papa Francisco eran unos estrategas de la comunicación incluso antes de saltar al foco mediático. El primero se forjó y creo su agencia de comunicación en Argentina, y el lider de Podemos en la Carlos III y en La Tuerka. “Nunca imaginé que podría estar tan de acuerdo con un papa”, le decía este a Jordi Évole en SalvadosLos viajes en furgoneta de Podemos durante las elecciones europeas y el coche del papa, obviar los anillos de oro y las capas millonarias y el uso de camisas y coleta son algunas de las similitudes que guardan, pero ni mucho menos las únicas. Ambos líderes y comunicadores centran su discurso en la desigualdad y lo dirigen a las clases más bajas -y mayoritarias fruto de la inequidad del sistema que critican- con el mismo objetivo: guiar y educar a una población en base a unas ideas que les muevan a votar en un caso, y a creer en otro.

[Lee más: ¿Qué le pasa a Podemos?]

Durante la visita del papa Francisco al Parlamento Europeo, Iglesias y el equipo de Podemos fueron más allá y alabaron parte del discurso del papa. Luis Arroyo anticipaba el porqué de esta estrategia de manera muy certera en InfoLibre. “En España hay una cantidad inmensa de gente progresista. Por eso no se debe ahuyentar a los moderados con la amenaza de salir a quemar conventos. Al contrario. Lo inteligente es alabar al papa Francisco (como contraste con el papa Benedicto XVI, que ese sí es de “la casta”) y declararse muy respetuoso con los creyentes”. El propio Iglesias lo reconocía en el programa de La Sexta.  “Nosotros no estamos aquí para ser una minoría, estamos aquí para intentar cambiar el país y en esa tarea de cambio no sobra nadie”. Da igual si católicos, ateos o agnósticos, lo que busca Podemos para ganar es integrar a la mayor parte de los descontentos dentro del partido.

Para más inri, tanto el líder de la formación política como el de la institución religiosa han recibido duras críticas de los sectores más conservadores. En el caso de Podemos sus antecendentes han sido utilizados como eje de la campaña del miedo para lograr el descrédito: la continua alusión a la extrema izquierda, a regímenes bolivarianos o al terrorismo de ETA. Por otro lado, Francisco, al igual que Iglesias, ha sido acusado de populista, de hacer demagogia y de predicar con palabras vacías no respaldadas por hechos. Hasta ahora, ambos han conseguido imponerse  a sus detractores y transformar esas amenazas en oportunidades para ganar más adeptos.

[Lee más sobre cómo afrontan los problemas en “Podemos: el aikido como estrategia de comunicación” y “La imagen de la Iglesia en peligro ante la ONU”]

Por supuesto, una comparación que pretenda asociar los ideales de ambos líderes es una locura y hacerlo sólo responde a un intento más de los medios por desacreditar a Podemos. No olvidemos que el papa y la Iglesia prometen un lugar en el cielo, e Iglesias amenaza con asaltarlo.

 

*Nota: Imagen vía Libertad Digital.

¿Qué le pasa a Podemos?

La campaña de las becas contra Iñigo Errejón, la de la productora sin ánimo de lucro contra Pablo Iglesias y la entrevista en El Objetivo de Ana Pastor al recién nombrado secretario general han marcado un punto de inflexión en la estrategia de comunicación de la formación que hoy ganaría las elecciones, según una encuesta de El Mundo. Y esa es otra, el uso del miedo.

Podemos se encuentra ahora mismo inmerso en el cambio de su estrategia y en redefinir cómo va a actuar en el futuro más inmediato. Por un lado los medios que hasta ahora le han puesto un altavoz en la mano para que predicara su mensaje sin tapujos, ahora le ponen contra las cuerdas. El interregatorio al que sometió la conductora de El Objetivo a Iglesias marca cómo va a ser la actitud de los medios con respecto a la formación de ahora en adelante. También, muestra de ello es el programa de la Sexta Noche del pasado sábado: tertulianos poniéndo en boca de los encargados del programa económico de Podemos afirmaciones falsas y al economista de cabecera del programa, José Carlos Díez repitiendo el argumentario del PSOE. Es por ello que no extraña que la dirección del partido decidiera no asistir al programa de esa misma noche en Telecinco. Es una estrategia precavida y orientada a cuidar su reputación.

En estos momentos los estrategas de Podemos, con Errejón a la cabeza, se encuentra volcados en cuerpo y alarma en establecer un nuevo rumbo en el uso de los medios. de mayor audiencia, muy diferente al adoptado hasta el momento, el de cuanta más presencia mejor. Ahora tienen que analizar con lupa cada intervención y ponderar si es rentable en términos de imagen o no. Una señal del trabajo al que se enfrenta la formación actualmente es la decisión de Iñigo Errejón, director de campañas y en buena parte culpable del éxito de Podemos, de no asistir a un seminario y a una conferencia en la Universidad del País Vasco. A primer vista parece que quieren ocultar al recién nombrado número dos de la formación por la reciente campaña contra su persona, pero si miramos más allá se percibe que más que por eso, es por una cuestión de prioridades. Y ahora lo más importante es centrarse en preparar una estrategia con la que continuar su campaña de comunicación.

Podemos cuenta con pocos medios. Un equipo joven y sin mucha experiencia que debe hacer frente a su objetivo principal: ganar las elecciones generales, en un momento en el que todos le dan como ganador, fruto a una clara estrategia para movilizar el voto de los abstencionistas.

Todo el poder económico y político del país esta movilizándose contra la formación. La potente maquinaria de propaganda con la que cuentan para destruir a la formación, antes de que sea demasiado tarde, se ha puesto en marcha y Podemos, sin una buena estrategia en lo que es la base de su éxito -los medios de comunicación masivos- va a tener muy difícil hacerle frente.

No hay que olvidar que los medios privados tienen dueño y que estos tienen poco interés en que Podemos pueda. Tampoco, que los recursos de los partidos políticos son muchos más numerosos, en lo que respecta a profesionales de la comunicación y equipos muy preparados para contrarrestar la ola morada. Además, y por sino fuera poco, estos se están empezando a organizar para remar en la mismo dirección, y alejarse de las críticas inútiles y contraproducente que estaban usando en los últimos tiempo. El País, por ejemplo, ha cambiado su enfoque y sus ataques hacia formación son ahora mucho más sutiles e inteligentes. Muestra de ello es el artículo que firma Javier Ayuso (ex del BBVA y de la Casa Real) “Podemos agita a los empresarios”. Que en realidad quiere decir: “pongámonos de acuerdo para acabar con ellos ”

Sin duda son tiempos difíciles para Podemos, nótese que me resisto a usar el término de crisis que a algunos les interesa proyectar, y su gestión determinará sus posibilidades y capacidad para gobernar un país. “Lo que nos mata nos hace más fuertes”, dicen.

Podemos: el aikido como estrategia de comunicación

“La mejor defensa es un buen ataque”, decía Poniatowski, mariscal al servicio de Napoleón. Pero una mal ataque, en el que los encargados de defender la retaguardia ponen en evidencia al rey, dejan las vergüenzas al descubierto. Si la estrategia de comunicación de Podemos roza lo impecable, la del PSOE, más allá del cambio de cara, hace aguas por todos los sitios y deja en evidencia la crisis de los socialistas.

Susana Díaz desde Andalucía, con el apoyo de un gran séquito de medios alineados con el mismo interés, ha tomado las riendas para frenar el auge de Podemos, que en la últimas encuestas se postula como la primera fuerza política en España.

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Dice mucho del inmovilismo estratégico, impotencia y escasa capacidad de respuesta de los socialistas el uso de este argumento. Cuando hablar del pasado de sus líderes no funciona, apelar a su esencia de izquierda radical no conseguir sacar una mueca en sus caras y  vincularles con Venezuela o ETA sólo consigue darles más votos, la estrategia pasa por desvirtuar el discurso del partido que ha revolucionado el bipartidismo.

Uno de los rasgos que diferencian a Podemos del resto de partidos es que promete gobernar con hechos y no con palabras, aboga por la transparencia, y establece mecanismos para no depender de la confianza como antídoto ciego ante la corrupción. Es por ello que el PSOE concentra sus esfuerzos en derribar estos pilares recién construidos, y aún en obras, para que el partido que lidera Pablo Iglesias no construya un fortaleza inconquistable. Así lo muestra la reclamación al líder de Podemos de Pedro Sánhez el jueves para que aplique con su compañero en la dirección del partido Íñigo Errejón “la ejemplaridad que tanto predica”. Pero los socialistas y Susana Díaz han entendido tarde la importancia de la lucha por el lenguaje. Un flanco descubierto que Podemos supo ver, aprovechar y hacer de su manejo la clave de su éxito. Una lucha que el PSOE no sólo perdió hace tiempo, sino que siquiera se presentó.

No voy a repetir aquí la respuesta de Errejón. Pero tanto en Al Rojo Vivo como en Hoy por Hoy  podéis comprobar la rapidez, claridad y eficiencia con la que ha atajado la campaña contra su persona. No extraña, y da muestra del temor del establishment, que esta se produzca cuando el director de la eficaz campaña para las europeas de Podemos se convierte en el número dos del partido, gana exposición mediática y comienza a forjarse una buena reputación. Pablo Iglesias -como Messi- sólo hay uno, y es la cabeza más visible del partido; pero no gusta a todo el mundo. Iñigo Errejón, más joven, ofrece un carisma y liderazgo diferente. Ilusiona, permítanme de nueva la odiosa comparación, se equipara con Neymar, y ofrece una alternativa para aquellos a los que Podemos llega, pero que Iglesias no convence. Y claro, a algunos les entra el miedo.

Si algo caracteriza al partido, y el caso de Errejón es solo un ejemplo, es la estrategia con la que afrontan sus crisis. Transparencia, sinceridad y comunicar con hechos más allá de las palabras para contradecir las críticas. Recuerda al aikido, en el que llegado el caso, el practicante busca defenderse con proporcionalidad, con firmeza pero con serenidad, procurando mantener el respeto hacia sí mismo, impidiendo que la propia rabia o miedo lleguen a dominarle. Usar y absorver la fuerza del ataque para defenderse es la estrategia de comunicación que usa Podemos, y da resultado.

El que calla otorga

Una vez más la propaganda del Gobierno contra los inmigrantes cala de manera imperceptible en los medios de comunicación.“Es evidente que entre esas avalanchas de inmigrantes irregulares se cuelan también terroristas yihadistas, vamos a decirlo claramente”, señaló Jorge Fernández Díaz tras reunirse con el nuevo comisario europeo de Inmigración, Interior y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos.

La afirmación, que proviene de una nota de EFE y que corre como la pólvora en medios como El Mundo, La Vanguardia, lainformación.com u otros muchos, no está respalda por ningún dato, ni una sola prueba. Este pequeño matiz, que resta total credibilidad al ministro sólo leo en Desalambre.

Para entender el motivo de las declaraciones y la intención del ministro con ella hace falta remontarse justamente nueve meses. Entonces, 15 personas (inmigrantes irregulares que dicen algunos) murieron ahogadas tratando de acceder a España desde Marruecos. (Tragedia en Ceuta) El Gobierno puso entonces en marcha una estrategia de propaganda, de la que ya he hablado aquí muchas veces, para vender una situación de alarma en la frontera que justifique las medidas adoptadas. Entre ellas están las devoluciones en caliente (expulsiones ilegales que llevan tiempo produciéndose y que el Gobierno trata ahora de legalizar)

Los malos tratos en la frontera, documentados gracias a PRODEIN, es otra de las realidades que Interior pretende ocultar. La comisaria europea de Interior envió el 24 de octubre una dura carta a Fernández Díaz pidiendo explicaciones sobre “los malos tratos” recibidos por los inmigrantes en la valla de Melilla. El Gobierno dijo que respondería a la carta cuando la entonces comisaria, Malmström, fuera sustituida por el recién nombrado Dimitris Avrampoulos. Y así lo hizo ayer ante la prensa con las citadas declaraciones (entre otras) en una reunión en París.

Una vez más, el Gobierno marca la agenda informativa de los medios, gana la batalla por el lenguaje que más le conviene para sus intereses e inyecta en la opinión pública el virus del odio, que no me cansaré de repetir, genera violencia. Adoctrina a la sociedad en base a una realidad manipulada de ataques en la frontera, que genera una percepción sesgada de la inmigración irregular.

Quiero destacar que esta misma semana el Comité Español de ACNUR ha reunido a profesionales y periodistas para alertar sobre el peligro de este lenguaje criminalizatorio, traar de evitar que la prensa use términos como “avalancha” o “invasión”  y mejorar el modo de informar sobre asilo e inmigración. También, la RED ACOGEque trabaja por conseguir que ninguna persona sea discriminada por su origen, impulsó un debate sobre el tratamiento de los medios en la inmigración. Fundamental hoy en día.

Crear grupos de presión y hacer lobby para cambiar el discurso contra el inmigrante, ganar el debate de la inmigración y contrarrestar la divulgación de ideas propagandísticas que culpabilizan a personas por verse avocadas a jugarse la vida por una mejor, se torna imprescindible.