Susana Díaz gana las elecciones. Primer aviso

Unas conclusiones de por qué Susana Díaz puede ganar las elecciones generales de 2015 tras ver su intervención en el programa La Sexta Noche.

A favor:

  • Dice lo que la gente quiere oír. Como Pablo Iglesias pero sin el desgaste que supondrá llevar un año de exposición en medios, siendo cuestionado hasta la saciedad y lidiando con la enorme campaña en su contra. A pesar de que la forma de transmitir su mensaje es distinto entre ambos, no lo es tanto el contenido.El discurso de los dos líderes se centra en el ciudadano (la gente en el caso de Iglesias) y se construye tras haber escuchado a las clases sociales más azotadas durante la crisis. Durante el 15M y los movimientos sociales en el caso de Podemos, y en Andalucía (una de las comunidades más pobres) en el caso de Susana Díaz.

  • Poco desgaste. Díaz ha dicho no comulgar con la estrategia del actual secretario general del PSOE, ella tiene otra: dejar que Pedro Sánchez haga la suya, remontar la credibilidad de los socialistas (sin pasarse de la raya como ya bien claro ha dejado) hasta que ella tome el mando del partido. La “cara nueva” y menos expuesta ante la opinión pública nacional, el novísimo que benefició a Podemos puede beneficiarle a ella ahora.
  • Es una mujer. No, esto no es un comentario machista. Representa mejor que nadie, y mucho mejor que Elena Valenciano en las europeas, el discurso feminista que ha hecho suyo el PSOE. Además, sería la primer mujer de la democracia en llegar a Moncloa. Demostraría lo que es de sobra conocido pero que es necesario recordar: que las mujeres están igual o más capacitadas que los hombres para los cargos más altos de un organigrama. ¿Y qué hay más alto que gobernar un país?
  • Dando por hecho, como expongo en “Los diez mandamientos de El País con Podemos“, que el periódico más leído del Estado es también más cercano al PSOE que a cualquier otro partido, deduzco que prefiere a la líder socialista (por su tratamiento informativo en los últimos meses).  Apoyarse en los grandes canales de comunicación es fundamental para lograr el éxito -como Podemos ha demostrado- y más, si estos están de tu lado.

    En contra:

  • La “casta” pesa y la continua identificación con los ERE de Andalucía también. No va a faltar y aún más si el caso avanza al mismo tiempo que la candidatura de Díaz que esta sea percibida como lo que Podemos ha definido certeramente como casta.
  • La estrategia del Partido Popular. A estas alturas lo poco que se conoce es que según Mariano Rajoy, este se presentaría a las elecciones generales de 2015 y basará su estrategia en vender a diestro y siniestro la recuperación económica. El conservadurismo de no apostar por una cara nueva puede lastrar o ser clave para una posible revalidación del mandato.En esta misma línea, la estrategia de “dividiles y vencerás” de los populares será clave. “Hacerle la campaña a Podemos”, como algunos afirman, para que se peleen y ambos salgan heridos .
  • El techo de Podemos. Encuestas tan recientes como la que mañana publica El País que consolida el auge de Podemos, o la de la Cadena SER, que marca una distancia de ocho puntos entre la formación morada y el PSOE. Aunque personalmente estos sondeos se alejan de la que será la realidad, el auge de Podemos es aún una incognita y una variable imprevisible a tener en cuenta de aquí a principios oficiales de la campaña electoral

Sea como fuere y gane quien gane, lo que está claro es que las elecciones generales de 2015 serán las más disputadas y ofrecerán un panorama político muy distinto a como lo conocíamos hasta ahora

Ya es Navidad, ¿para quién?

¿Alguno de ustedes se acuesta con hambre? ¿Conoce la sensación de no tener nada que llevarse a la boca cuando su cuerpo es el único regalo que le pide? ¿Conoce a alguien en esta situación? ¿Le ha tenido usted que explicar a su hijo que, con la mayor de las suertes, hoy toca volver a cenar arroz? ¿Ha vivido usted con la incertidumbre no saber si cenará mañana?

En el mundo hay 805 millones de personas que no comen lo que deben. Son uno de cada siete en un país que produce alimentos para doce.

¿Ha comprado ya los regalos de Navidad? ¿Cuántos? ¿Le ha negado alguna vez a su hijo o hija, en caso de tenerlo, un regalo debajo del árbol? ¿Se podría imaginar su cara su al levantarse si no viera nada envuelto?

Regalar es dar, no necesitar. Permitirse ese lujo.

En el mundo son 3.500 millones de personas condenadas cada día a la pobreza. Sí, la mitad de la población humana.

Estas personas existen, muchas no viven cerca nuestro. Muchas no salen en los periódicos con un nombre y un apellido como si de nuestro vecino de toda la vida se tratara. De hecho, una buena parte de estas personas quizá nunca lleguen a imaginar cómo es su vida. Ni siquiera sabrán que existe algo mejor de lo que viven. Puede, con un poco de suerte, que la caridad les permita vivir un poco mejor. Lo suficiente para no morir, y lo justo para no protestar.

[Lee más: “El problema no es que seamos muchos, es que haya tantos que vivan como si fuéramos pocos”]

En este mundo ha gente que tiene y otros que no. Nada es más sencillo. Nacer aquí o allá depende del azar. 50 por ciento de posibilidades de vivir esa situación, si se le puede llamar vida, claro. Somos unos privilegiados con la capacidad de imaginar. De querer. Más. Siempre más. No hay límite en una vida en la que cuanto más tenga, más feliz será. Que otros tengan menos es un mal menor. Es injusto, pero lo aceptamos. Esta es una vida que aceptamos vivir. Lo sabemos, y miramos hacia otro lado. A veces incluso nos sentimos culpables y damos lo que nos sobra, concepto muy diferente a regalar. Uno se asocia a felicidad y a celebración, el otro a pena y tristeza. No sientan pena ni compasión. Ellos no lo merecen, son personas como usted.

La caridad es una tendencia, queda bonito ser una persona solidaria. Caridad son pequeños destellos de humanidad que alguien a quien siquiera ponemos cara agradece, pero que le condena. Caridad es hacer algo para que nadie cambie. Es una palabra que alimenta lo suficiente para que los estómagos de los hambrientos (que dicen que existen) no suenen en nuestra conciencia. Caridad es el mejor invento de un sistema en el que unos cuantos se quedan con los que otros muchos no tienen, y aún así, quieran más. ¿Me siguen?

Hoy es Navidad. Disfrútenla como cada año. Yo no les pido que mientras se atiborren a comida se imaginen a uno de esos niños por ejemplo en Siria (su dolor se oye un poco más) que un día tuvo la misma vida que usted y que ahora no por causas ajenas a él. Tampoco que mientras desenvuelve sus regalos piense en aquel que fabricó su nueva camiseta con sudor y sangre por una miseria. Pero tampoco piense que si lleva sus sobras de la compra al banco de alimentos o dona su ropa vieja con la mejor de las intenciones va a cambiar algo.

Quizá mejore su conciencia, incluso se acueste tranquilo. Todo esto claro, suponiendo que sea una buena persona. Esa que llaman solidaria y comprometida con el cambio.

Ahora háganse una sola pregunta más. Y usted, ¿a qué estas dispuesto a renunciar para que esta situación cambie? ¿Podría usted vivir con un poco menos para que otro tenga un poco más? ¿Sería capaz de olvidarse durante estas navidades de actualizar el aparato tecnológico, cualquiera que sea, que compro el año pasado? ¿De comprar dos regalos menos, o incluso sólo un kilo de comida si se pone testarudo?

Usted, que tiene la capacidad de imaginar y sabe cómo es tener una vida digna, ¿se puede tan sólo imaginar cómo es no tenerla?

 

*Nota: La foto representa a un niño tomando Plumpy Nut. Una pasta alta en proteína que se usa habitualmente en las crisis humanitarias para tratar la malnutrición.

Contrarrestar a Podemos: La unión hace la fuerza

Fíjense en la incapacidad y falta de iniciativa del actual aparato político que no se pone de acuerdo ni en las líneas generales a seguir para combatir al partido que puede hacer naufragar el sistema bipartidista que mantienen desde el inicio de la transición. El gran consenso de entonces es necesario ahora.

Muestra clara de esta falta de visión estrategia fueron las palabras de Sergio Martín, presentador y director del canal 24 horas, en el que el pasado viernes participo Pablo Iglesias. “Hoy han salido varios etarras de la cárcel, estará usted contento”, le replico el que se hace llamar periodista y cuyos insultos pagamos con nuestros impuestos. Sus palabras, más allá del ataque al prestigio del periodismo y el respeto a las víctimas de un terrorismo que tanto dolor a causado, refleja la falta de consenso del establishment y sus tentáculos para desacreditar al partido que hoy ganaría las elecciones. Si bien se ha demostrado que estas difamaciones no sólo no perjudican a Podemos (que aprovecha el odio para sonreír), sino que las traduce en votos.

[Lee más: El aikido como estrategia de comunicación]

El partido que lidera Iglesias estableció un lenguaje que se aleja de la derecha y la izquierda y comenzó a hablar de los de arriba y los de abajo. Por lo tanto, intentar colocarles en un tablero que ellos mismos han creado es un grave error. Así lo demuestran las últimas encuestas y así parecían haberlo entendido los más inteligente detractores de la formación.

La guerra contra Podemos está abierta desde varios frentes, pero divididos no tienen la fuerza suficiente. Desde un PSOE tratando de desvirtuar sus mensajes colgándoles el cartel de izquierda extrema, o el intento de Susana Díez de demoler el castillo morado derribando a uno de sus pilares, Iñigo Errejón. Hasta los vergonzosos ataques de algunos tertulianos en televisión y el inmovilismo optimista del partido que gobierna esperando que los luchadores se consuman o mueran antes de llegar a la batalla final de las generales.

El único atisbo de son los continuos mensajes del poder económico en el que piden desde sus medios de comunicación más serviles consenso para acabar con Podemos . Quizá el mejor reflejo de ello sea el artículo “Podemos agita a los empresarios” de Javier Ayuso, que en su momento cobró de la Casa Real y el BBVA.

“La unión hace la fuerza”, trata de decir entre tranquilo y nervioso el IBEX 35 en su intento de movilizar al sistema político.

 

*Nota: En relación a cómo uso Podemos las protestas de los trabajadores de TV en el programa citado previamente:

 

Pablo Iglesias: el papa del PP

La Iglesia Católica se vio envuelta hace dos años en una de las mayores crisis de credibilidad que ha afrontado un organismo. La corrupción, los abusos sexuales y las luchas internas azotaban fuertemente los cimientos de lo que parecía una ya casi demolida ermita. Hay quién dice que a veces hay que dejar que todo se rompa en pedazos para volver a empezar. Sea como fuere, la llegada del papa Francisco, una cara novedosa y revolucionaria al frente de la Iglesia, no sólo cambió los aires huracanados por un viento en popa, sino que logró, en tiempo récord, cambiar la percepción sobre la institución religiosa.

[Lee más: Las 3 claves para entender la nueva imagen de la Iglesia”]

Es tedioso comparar  religión y política, pero en ambos casos las transformaciones (traducidas en el voto o en la fe) se dan por creencias. Las encuestas reflejan la caída del voto al bipartidismo, y tanto el descontento social como la crisis del sistema son algunas de las evidencias de que los partidos tradicionales de este país necesitaba un lavado de cara. También, al igual que en la Iglesia, la narrativa y el lenguaje sobre el que se enmarca su discurso debía ser actualizado por uno más cercano y atento, como el del papa.

“La Corte del Vaticano es la lepra del papado”, decía un tajante y radical Francisco mientras pedía perdón por la corrupción, y comenzaba una caza de brujas contra el ala más conservadora de la Iglesias. Las palabras (duras y autoritarias) comunican, pero lo hacen mucho más los hechos. Esta es otro lección que podrían aprender desde el establishment del líder del organismo al que destinan 13 millones anuales.

Los escándalos de corrupción de la Iglesia eran una constante en los medios, como lo es en estos momentos en España. Pero ahora es la propaganda católica la que inunda el panorama mediático traducido en la simbología del papa, el discurso marcado por el énfasis en los pobres, la desigualdad y la aceptación en el debate de temas tabú. Se ha producido un lavado de la imagen de la Iglesia, y eso, junto con una política centrada en el empoderamiento y participación del ciudadano es lo que necesitaba el bipartidismo. Quién vio la oportunidad y lo llevo a cabo fue  Podemos. De ahí su éxito. La formación gracias a una estrategia impoluta ha conseguido ser percibida como la única vía para acabar con la situación actual y ha logrado canalizar el descontento hacia el sistema, que el propio sistema no supo solucionar.

Tanto Pablo Iglesias como el papa Francisco eran unos estrategas de la comunicación incluso antes de saltar al foco mediático. El primero se forjó y creo su agencia de comunicación en Argentina, y el lider de Podemos en la Carlos III y en La Tuerka. “Nunca imaginé que podría estar tan de acuerdo con un papa”, le decía este a Jordi Évole en SalvadosLos viajes en furgoneta de Podemos durante las elecciones europeas y el coche del papa, obviar los anillos de oro y las capas millonarias y el uso de camisas y coleta son algunas de las similitudes que guardan, pero ni mucho menos las únicas. Ambos líderes y comunicadores centran su discurso en la desigualdad y lo dirigen a las clases más bajas -y mayoritarias fruto de la inequidad del sistema que critican- con el mismo objetivo: guiar y educar a una población en base a unas ideas que les muevan a votar en un caso, y a creer en otro.

[Lee más: ¿Qué le pasa a Podemos?]

Durante la visita del papa Francisco al Parlamento Europeo, Iglesias y el equipo de Podemos fueron más allá y alabaron parte del discurso del papa. Luis Arroyo anticipaba el porqué de esta estrategia de manera muy certera en InfoLibre. “En España hay una cantidad inmensa de gente progresista. Por eso no se debe ahuyentar a los moderados con la amenaza de salir a quemar conventos. Al contrario. Lo inteligente es alabar al papa Francisco (como contraste con el papa Benedicto XVI, que ese sí es de “la casta”) y declararse muy respetuoso con los creyentes”. El propio Iglesias lo reconocía en el programa de La Sexta.  “Nosotros no estamos aquí para ser una minoría, estamos aquí para intentar cambiar el país y en esa tarea de cambio no sobra nadie”. Da igual si católicos, ateos o agnósticos, lo que busca Podemos para ganar es integrar a la mayor parte de los descontentos dentro del partido.

Para más inri, tanto el líder de la formación política como el de la institución religiosa han recibido duras críticas de los sectores más conservadores. En el caso de Podemos sus antecendentes han sido utilizados como eje de la campaña del miedo para lograr el descrédito: la continua alusión a la extrema izquierda, a regímenes bolivarianos o al terrorismo de ETA. Por otro lado, Francisco, al igual que Iglesias, ha sido acusado de populista, de hacer demagogia y de predicar con palabras vacías no respaldadas por hechos. Hasta ahora, ambos han conseguido imponerse  a sus detractores y transformar esas amenazas en oportunidades para ganar más adeptos.

[Lee más sobre cómo afrontan los problemas en “Podemos: el aikido como estrategia de comunicación” y “La imagen de la Iglesia en peligro ante la ONU”]

Por supuesto, una comparación que pretenda asociar los ideales de ambos líderes es una locura y hacerlo sólo responde a un intento más de los medios por desacreditar a Podemos. No olvidemos que el papa y la Iglesia prometen un lugar en el cielo, e Iglesias amenaza con asaltarlo.

 

*Nota: Imagen vía Libertad Digital.

¿Qué le pasa a Podemos?

La campaña de las becas contra Iñigo Errejón, la de la productora sin ánimo de lucro contra Pablo Iglesias y la entrevista en El Objetivo de Ana Pastor al recién nombrado secretario general han marcado un punto de inflexión en la estrategia de comunicación de la formación que hoy ganaría las elecciones, según una encuesta de El Mundo. Y esa es otra, el uso del miedo.

Podemos se encuentra ahora mismo inmerso en el cambio de su estrategia y en redefinir cómo va a actuar en el futuro más inmediato. Por un lado los medios que hasta ahora le han puesto un altavoz en la mano para que predicara su mensaje sin tapujos, ahora le ponen contra las cuerdas. El interregatorio al que sometió la conductora de El Objetivo a Iglesias marca cómo va a ser la actitud de los medios con respecto a la formación de ahora en adelante. También, muestra de ello es el programa de la Sexta Noche del pasado sábado: tertulianos poniéndo en boca de los encargados del programa económico de Podemos afirmaciones falsas y al economista de cabecera del programa, José Carlos Díez repitiendo el argumentario del PSOE. Es por ello que no extraña que la dirección del partido decidiera no asistir al programa de esa misma noche en Telecinco. Es una estrategia precavida y orientada a cuidar su reputación.

En estos momentos los estrategas de Podemos, con Errejón a la cabeza, se encuentra volcados en cuerpo y alarma en establecer un nuevo rumbo en el uso de los medios. de mayor audiencia, muy diferente al adoptado hasta el momento, el de cuanta más presencia mejor. Ahora tienen que analizar con lupa cada intervención y ponderar si es rentable en términos de imagen o no. Una señal del trabajo al que se enfrenta la formación actualmente es la decisión de Iñigo Errejón, director de campañas y en buena parte culpable del éxito de Podemos, de no asistir a un seminario y a una conferencia en la Universidad del País Vasco. A primer vista parece que quieren ocultar al recién nombrado número dos de la formación por la reciente campaña contra su persona, pero si miramos más allá se percibe que más que por eso, es por una cuestión de prioridades. Y ahora lo más importante es centrarse en preparar una estrategia con la que continuar su campaña de comunicación.

Podemos cuenta con pocos medios. Un equipo joven y sin mucha experiencia que debe hacer frente a su objetivo principal: ganar las elecciones generales, en un momento en el que todos le dan como ganador, fruto a una clara estrategia para movilizar el voto de los abstencionistas.

Todo el poder económico y político del país esta movilizándose contra la formación. La potente maquinaria de propaganda con la que cuentan para destruir a la formación, antes de que sea demasiado tarde, se ha puesto en marcha y Podemos, sin una buena estrategia en lo que es la base de su éxito -los medios de comunicación masivos- va a tener muy difícil hacerle frente.

No hay que olvidar que los medios privados tienen dueño y que estos tienen poco interés en que Podemos pueda. Tampoco, que los recursos de los partidos políticos son muchos más numerosos, en lo que respecta a profesionales de la comunicación y equipos muy preparados para contrarrestar la ola morada. Además, y por sino fuera poco, estos se están empezando a organizar para remar en la mismo dirección, y alejarse de las críticas inútiles y contraproducente que estaban usando en los últimos tiempo. El País, por ejemplo, ha cambiado su enfoque y sus ataques hacia formación son ahora mucho más sutiles e inteligentes. Muestra de ello es el artículo que firma Javier Ayuso (ex del BBVA y de la Casa Real) “Podemos agita a los empresarios”. Que en realidad quiere decir: “pongámonos de acuerdo para acabar con ellos ”

Sin duda son tiempos difíciles para Podemos, nótese que me resisto a usar el término de crisis que a algunos les interesa proyectar, y su gestión determinará sus posibilidades y capacidad para gobernar un país. “Lo que nos mata nos hace más fuertes”, dicen.

Podemos: el aikido como estrategia de comunicación

“La mejor defensa es un buen ataque”, decía Poniatowski, mariscal al servicio de Napoleón. Pero una mal ataque, en el que los encargados de defender la retaguardia ponen en evidencia al rey, dejan las vergüenzas al descubierto. Si la estrategia de comunicación de Podemos roza lo impecable, la del PSOE, más allá del cambio de cara, hace aguas por todos los sitios y deja en evidencia la crisis de los socialistas.

Susana Díaz desde Andalucía, con el apoyo de un gran séquito de medios alineados con el mismo interés, ha tomado las riendas para frenar el auge de Podemos, que en la últimas encuestas se postula como la primera fuerza política en España.

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Dice mucho del inmovilismo estratégico, impotencia y escasa capacidad de respuesta de los socialistas el uso de este argumento. Cuando hablar del pasado de sus líderes no funciona, apelar a su esencia de izquierda radical no conseguir sacar una mueca en sus caras y  vincularles con Venezuela o ETA sólo consigue darles más votos, la estrategia pasa por desvirtuar el discurso del partido que ha revolucionado el bipartidismo.

Uno de los rasgos que diferencian a Podemos del resto de partidos es que promete gobernar con hechos y no con palabras, aboga por la transparencia, y establece mecanismos para no depender de la confianza como antídoto ciego ante la corrupción. Es por ello que el PSOE concentra sus esfuerzos en derribar estos pilares recién construidos, y aún en obras, para que el partido que lidera Pablo Iglesias no construya un fortaleza inconquistable. Así lo muestra la reclamación al líder de Podemos de Pedro Sánhez el jueves para que aplique con su compañero en la dirección del partido Íñigo Errejón “la ejemplaridad que tanto predica”. Pero los socialistas y Susana Díaz han entendido tarde la importancia de la lucha por el lenguaje. Un flanco descubierto que Podemos supo ver, aprovechar y hacer de su manejo la clave de su éxito. Una lucha que el PSOE no sólo perdió hace tiempo, sino que siquiera se presentó.

No voy a repetir aquí la respuesta de Errejón. Pero tanto en Al Rojo Vivo como en Hoy por Hoy  podéis comprobar la rapidez, claridad y eficiencia con la que ha atajado la campaña contra su persona. No extraña, y da muestra del temor del establishment, que esta se produzca cuando el director de la eficaz campaña para las europeas de Podemos se convierte en el número dos del partido, gana exposición mediática y comienza a forjarse una buena reputación. Pablo Iglesias -como Messi- sólo hay uno, y es la cabeza más visible del partido; pero no gusta a todo el mundo. Iñigo Errejón, más joven, ofrece un carisma y liderazgo diferente. Ilusiona, permítanme de nueva la odiosa comparación, se equipara con Neymar, y ofrece una alternativa para aquellos a los que Podemos llega, pero que Iglesias no convence. Y claro, a algunos les entra el miedo.

Si algo caracteriza al partido, y el caso de Errejón es solo un ejemplo, es la estrategia con la que afrontan sus crisis. Transparencia, sinceridad y comunicar con hechos más allá de las palabras para contradecir las críticas. Recuerda al aikido, en el que llegado el caso, el practicante busca defenderse con proporcionalidad, con firmeza pero con serenidad, procurando mantener el respeto hacia sí mismo, impidiendo que la propia rabia o miedo lleguen a dominarle. Usar y absorver la fuerza del ataque para defenderse es la estrategia de comunicación que usa Podemos, y da resultado.

El que calla otorga

Una vez más la propaganda del Gobierno contra los inmigrantes cala de manera imperceptible en los medios de comunicación.“Es evidente que entre esas avalanchas de inmigrantes irregulares se cuelan también terroristas yihadistas, vamos a decirlo claramente”, señaló Jorge Fernández Díaz tras reunirse con el nuevo comisario europeo de Inmigración, Interior y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos.

La afirmación, que proviene de una nota de EFE y que corre como la pólvora en medios como El Mundo, La Vanguardia, lainformación.com u otros muchos, no está respalda por ningún dato, ni una sola prueba. Este pequeño matiz, que resta total credibilidad al ministro sólo leo en Desalambre.

Para entender el motivo de las declaraciones y la intención del ministro con ella hace falta remontarse justamente nueve meses. Entonces, 15 personas (inmigrantes irregulares que dicen algunos) murieron ahogadas tratando de acceder a España desde Marruecos. (Tragedia en Ceuta) El Gobierno puso entonces en marcha una estrategia de propaganda, de la que ya he hablado aquí muchas veces, para vender una situación de alarma en la frontera que justifique las medidas adoptadas. Entre ellas están las devoluciones en caliente (expulsiones ilegales que llevan tiempo produciéndose y que el Gobierno trata ahora de legalizar)

Los malos tratos en la frontera, documentados gracias a PRODEIN, es otra de las realidades que Interior pretende ocultar. La comisaria europea de Interior envió el 24 de octubre una dura carta a Fernández Díaz pidiendo explicaciones sobre “los malos tratos” recibidos por los inmigrantes en la valla de Melilla. El Gobierno dijo que respondería a la carta cuando la entonces comisaria, Malmström, fuera sustituida por el recién nombrado Dimitris Avrampoulos. Y así lo hizo ayer ante la prensa con las citadas declaraciones (entre otras) en una reunión en París.

Una vez más, el Gobierno marca la agenda informativa de los medios, gana la batalla por el lenguaje que más le conviene para sus intereses e inyecta en la opinión pública el virus del odio, que no me cansaré de repetir, genera violencia. Adoctrina a la sociedad en base a una realidad manipulada de ataques en la frontera, que genera una percepción sesgada de la inmigración irregular.

Quiero destacar que esta misma semana el Comité Español de ACNUR ha reunido a profesionales y periodistas para alertar sobre el peligro de este lenguaje criminalizatorio, traar de evitar que la prensa use términos como “avalancha” o “invasión”  y mejorar el modo de informar sobre asilo e inmigración. También, la RED ACOGEque trabaja por conseguir que ninguna persona sea discriminada por su origen, impulsó un debate sobre el tratamiento de los medios en la inmigración. Fundamental hoy en día.

Crear grupos de presión y hacer lobby para cambiar el discurso contra el inmigrante, ganar el debate de la inmigración y contrarrestar la divulgación de ideas propagandísticas que culpabilizan a personas por verse avocadas a jugarse la vida por una mejor, se torna imprescindible.

El circo de la crisis del ébola

El Gobierno de Mariano Rajoy repatrió hace dos meses a dos contagiados por Ébola. No había garantías de que fuera seguro como ahora se ha demostrado, expertos desaconsejaban a todas las luces hacerlo sin los medios adecuados. Lo hicieron. Tras un par de rifi rafes por ver quién paga, presumir de patriotismo y unas cuantas noticias en las teles y periódicos internacionales para reflotar un poco la mermada Marca España la posición que entonces mantuvo el Gobierno se cuestiona y se exige por un lado, la búsqueda de
 
Hace cinco días: Primera infectada por Ébola fuera de África en España. Se abre la caja de Pandora y estalla la crisis. El patriotismo se convierte en un boomerang contra la imagen de España. Todas y cada una de las cadenas internacionales lo recogen. Aquí, los medios se movilizan y exigen respuestas que nadie da. La desinformación inunda el país. No hay un mensaje institucional claro, ni un posicionamiento oficial definido, ni siquiera un portavoz o un gabinete en crisis serio. Nada. Una de las crisis más graves y trascendentes para la reputación del país no se está afrontando, como todas las demás, vaya. España está en la mira internacional, los periodistas -ávidos de información- necesitan algo que decirle a la opinión pública. Tranquilizarla, evitar la alarma y la histeria, que el pánicos no se apodere. Esto es algo fundamental que va más allá de las fronteras de la información. La desconfianza de los mercados, la de los turistas extranjeros (principal fuente de ingresos del país), etcétera.
Rajoy intenta tranquilizar a lo lejos y lanza su primer mensaje vía Twitter (la herramienta más inmediata que existe) nada menos que 40 horas después. Con una ministra de Sanidad que no sabe qué decir sobre un enferma de cuya salud su ministerio es responsable. La que debería ser la cabeza visible y de referencia calla, mezcla mensajes, da ruedas de prensa sin imponer su autoridad y deja para el recuerdo un ridículo mayor al que Ana Botella hizo con Madrid 2020.
Mientras, un avispado Consejero de Sanidad se establece como portavoz improvisado y recorre los programas de televisión y radio culpablizando a la enfermera; dando a entender que quizá esté mintiendo cuando fue su Gobierno quién lo hizo. Estos dos son los errores de comunicación más básicos en una crisis: buscar responsables y mentir (este último es imperdonable). Javier Rodríguez lo hizo hasta en 14 ocasiones (con una soberbia que me impresiona). Repitió con un convencimiento que personalmente me apabulla que la culpa del contagio la tiene una enfermera que asistió a un enfermo que el Gobierno repatrió sin garantías, que el Ministerio recibió sin las instalaciones necesarias y que como expertos de la UE afirman, en un hospital que no está preparado para hacer frente al ébola. Por cierto, seguía sin haber un gabinete de crisis acorde al problema.
 
En este maremágnum de lentitud, desinformación, opacidad, duras estocadas a la Marca España y un largo etcétera de despropósitos, el presidente cambia la estrategia de comunicación y establece un portavoz visible, la vicepresidenta acompañada de ministros. Lo propio. La autoridad gubernamental al frente. No deja de ser tarde, no deja de llegar después de tantos errores que aún nadie ha pagado. Esta no fue una crisis accidental, como el katrina que costó una presidencia de los EEUU. El Ébola ha llegado a España por culpa de un Gobierno incompetente que entonces no supo gestionar la situación. Entonces habían pasado cinco días, seis hasta que el portavoz del comité especial para el ébola, Fernando Simón, ha dado una rueda de prensa. Las cosas -parece- que empiezan hacerse como se debe.
 

El circo de los medios

 

Pero si algo ha puesto en evidencia la crisis del ébola es la del Periodismo. Esa gran herramienta para cuestionar al poder.  Desde que comenzó la crisis algunos medios -hablo de los mecenas a sueldo de los bancos- han optado por ser meras plataformas de difusión de la frágil postura gubernamental; se han unido a su campaña de criminalizar a las víctimas y se han puesto en evidencia con la falta de rigor a la hora de tratar un tema tan sensible.
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Periodistas de El País que se cuelan en la planta del hospital donde está la víctima, portadas con poco respeto y menos interés informativo que sólo alimentan el morbo y se olvidan de todo derecho a la intimidad. Exclusivas de vergüenza como @la_informacion) <a href="https://twitter.com/la_informacion/status/520279421966897152">octubre 9, 2014</a></blockquote> <script async src="//platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>">esta de lainformación.com, debates como este que abre El Mundo: “¿Hay que responsabilizar a la auxiliar de enfermería en el caso del ébola?”, la vinculación de Voz Populi con Podemos, un largo etcétera de infortunios. Llamémosle así.
P.D:

El sparring del Gobierno en la crisis del ébola

Permítanme dudar y déjenme parar un momento a coger aire en “esta carrera de los medios por aparecer como único guardacostas del mundo real”, dice un artículo de opinión en La Vanguardia. Es necesario reflexionar sobre este espectáculo de fuegos artificiales y desinformación que lleva a cabo el Gobierno para dilucidar cómo tratan de manipularnos, una vez más, para que su responsabilidad aparezca depurada ante los ya cegados ojos de la opinión pública. Esta es una proposición alocada, claro, como la estrategia que está llevando el PP en esta crisis.

Leo un artículo muy recomendable de Laura Olías en el que analiza la estrategia de criminalización que Sanidad y algunos medios ha llevado y llevan a cabo contra la moribunda infectada de ébola para exculparse y depurar responsabilidades. Después, escucho en La Ser al Portavoz del PP en la Comisión de Sanidad, Rubén Moreno, decir que “las declaraciones del consejero son desafortunadas”. Rara vez se condenan unas palabras con tanta facilidad e inmediatez. No lo hicieron con las de Cañete ni con las del alcalde de Valladolid.

Las desafortunadas palabras de Javier Rodríguez, Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, de las que hablaba Moreno le han valido las críticas de toda la opinión pública. En el momento en el que la crisis se hacía mas insostenible para Sanidad apareció él para convertirse en el ‘sparring’ sobre el que volcar todos los ataques, ya sean en forma de indignación o peticiones de responsabilidad y dimisión.

Golpe tras golpe, y en más de 14 ocasiones, Rodríguez no ha tenido reparo en aguantar las estocadas, cual escudo que protege a Ana Mato de la ira de la opinión publicada y que le alivia de la presión de la opinión pública. Una estrategia, fortuita por la torpeza del Consejero o premeditada, en la que incluso Mariano Rajoy ha salido beneficiado dando una imagen de liderazgo. Entre algodones el presidente garantiza total transparencia (a pesar de que informa en Bruselas de datos sobre el ébola que oculta en España), pide tranquilidad y se esfuerza por mantener lo que él llama una comunicación abierta.

Lo primero que explican los asesores de comunicación en el primer minuto de la primera lección de cómo gestionar una crisis es que “no debes meterte con las víctimas bajo ningún concepto. Incluso aunque tengas razón”explica Luis Arroyo en otro artículo de lectura obligatoria. No puede ser que el Gobierno caiga en el mismo error de parbulitos de siempre. Piensa mal y acertarás, que dicen.

“Crece la indignación por la gestión de la crisis del ébola”, dice hoy convencido El Mundo en su portada. Y es que nos hemos indignado tantas veces dentro de un guión que conocen que saben cómo nos quejaremos y qué tienen que hacer para que tarde o temprano nos olvidemos.

El ébola, como explicaré en el siguiente artículo, se ha convertido en una patata caliente con efecto boomerang para la imagen que proyecta España en la comunidad internacional (Marca España). El PP trata de que se quemen los que menos pueden propagar el incendio en su partido. El PSOE, perro viejo que parece conocerse la jugada, ha propuesto que Rajoy presida un comité de crisis en el que también estaría la vicepresidenta y varios ministros, en un intento por infectar a sus oponentes del ébola que ellos mismos trajeron.

Pero lo que no podemos olvidar, y hay que recordárselo, es que la decisión ( exclusivamente) política de repatriar a territorio español a los misioneros infectados por ébola, que provocaron la de la enfermera, la tomó el Gobierno. Tampoco que durante la crisis la Sra. Ministra se encontraba en Cádiz de vacaciones y, después de la llegada del primer misionero enfermo, continuó de vacaciones allí. Tampoco es responsabilidad del Consejero de Sanidad, y menos de infectada, que España ni aparezca en las aportaciones por país para luchar contra el ébola, ni de los 15 o más despropósitos que han provocado esta crisis.

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Nota: Puedes enviar MEDICOS al 28033 para ayudar a Médicos Sin Fronteras a combatir el ébola en África occidental.

“Chao rapaciño. Cuídate”

Hasta mañana, le digo. Con la mentira del que sabe que ese día nunca llegara. Le despedía para siempre casi sin saberlo.

Hace menos de un año decidió enseñarme eso que él solía llamar “mis tierras”. Recorríamos pinos vigorosos y fuertes, como él, bajo el incesante sol que nunca le aplaco; con la sencillez que nunca le abandono.

Tan sólo unos meses después, me veía pidiendo un día libre darle una sorpresa, pero fue él quien me la dio a mi: pálido y decaído, mustio y delgado. Parecía que ya no le brillaban los ojos como antes, que le costaba más mantener la sonrisa que rara vez perdía. Él nunca paraba, siempre estaba al acecho de la causalidad, detrás de cada sombra recogiendo cada resto ya inservible para darle una vida mejor.

Las semanas pasaban despacio, y más para mi. Lejos de todo, también de él. Aprovechaba cada hueco para volver y regalárselo -regalárnoslo. Como sino hubiera mañana, vaya, cuando aún lo había… Exprimiendo un final tan prematuro que ni siquiera lo imaginábamos. Le enseñaba, y eso le enorgullecía, a que pretendo dedicar mi vida. “¿Vas a trabajar en una radio grande?”, me decía. Tras un par de horas logré explicarle, mientras yacía tumbado, eso que yo llamo cambiar el mundo. “Presumiré de mi nieto hasta el día que me muera”, asentía mientras se enorgullecía airadamente. Yo también lo hacía, pero en silencio.

Recuerdo ese momento en el que te dicen que alguien tiene fecha de caducidad, que su momento está escrito, que por mucho que quieras no puedes cambiar ni una sola coma de su condena. Añadir una palabra más… Odio, ahora sé que odio, esa sensación.

Cáncer es una palabra difícil de escuchar. Una palabra que sentencia, que no deja lugar a esperanzas. Es de esas palabras que te fulminan, te atraviesan el corazón, te conmocionan y te dejan aturdido.

También, cáncer es impotencia: no hay peor cosa que no poder hacer nada. No poder hacer más que escribir estas líneas. Llenar hojas de palabras vacías, sin destinatario, sin un objetivo más que el de liberarte de un sentimiento que te oprime.

La vida es así: imprevisible.

Hace pocas semanas fui yo quién me despedí de él -no, él de mi- sin saber si podría decirle adiós sin mentir. El último se lo dije por teléfono. Él oía, pero no respondía, sólo balbuceaba emocionado mi nombre con las pocas fuerzas que le acompañaban.

Ahora, en frío reflexiono sobre la tragedia a la que vinculamos la muerte. Nos han enseñado a sentir tristeza cuando alguien se va, materialmente. Entiéndame cuando digo que alguien que te ha cuidado, enseñado tanto y querido más nunca se va. Nos han malacostumbrado a derramar lágrimas en vez de a dedicar sonrisas. Nos han enseñado a que querer más es sentir más dolor: afligirnos más.

Los finales existen desde el mismo instante que los inicios, y lo sabemos. Por eso no quiero que hoy nadie me diga lo siento entre acostumbrado y compasivo. Tampoco que me miréis apenados, como hienas al acecho, esperando a que llore, ni que pretendáis que deje de bromear y de sonréir, como él hacía, porque os hayan enseñado que ‘así es la vida’. ¿Tan burda y simple? ¿En serio?

Por qué le despedís derramando lágrimas si él nunca dejo de sonreír. Por qué nos reunimos en una iglesia para llorar y decirle adiós, si para mi él nunca se irá. “Sólo nos queda su recuerdo”, dice el cura. Y le parece poco… “Era un gran hombre”, repite ya acostumbrado, como en bucle. Como si hubiera que recordarlo. Como si el “haberse ido”, que dicen, le hiciera mejor de lo que era.

Hoy le despido entre lágrimas de emoción, igual que al final de cada verano: con un “Chao rapació, cuídate”, un abrazo de los que él daba, de esos que paraban el mundo, y una de esas sonrisas sinceras que le caracterizaban. ¿Por qué me pedís que me olvide de eso? ¿para llorarle apenado? “La vida es tan sencilla -me intentaba enseñar él- ¿por qué se complican?”

Seré yo tan egoísta como para pensar que esto es lo que tenía que pasar, y que ha pasado, que cuando antes lo entiendas antes disfrutarás de la siguiente etapa. Una en la que sus anécdotas, lecciones y consejos serán siempre parte de ti. Quizá esta sea la última lección que él -ahora sí; llamémosle Ani- me dio sin saber que lo hacía.

En fin, rapaz. Yo no voy a derramar ni una lágrima que no sea de emoción, aunque me cueste. No voy a despedirme así de alguien que siempre me regaló su mejor sonrisa.