“El moreno” y la indiferencia de marca blanca

Son las 8:30 de la mañana y llevo dos horas trabajando en el ordenador. Mi abuela se levanta, de la cama, porque despierta lleva desde las cinco de la mañana, o eso me dice mientras me ofrece un cortado. El día pinta tranquilo: un paseo con ella, un té con galletas en un cantón al lado del río y después, tras llevar las bolsas de la compra, ayudarle a preparar puré. He madrugado. Tengo que trabajar y cerrar varios asuntos antes de dedicarle la mañana. Dedicarnos.

De repente el timbre me asalta. Estaba trabajando y me desconcentra. ¿Quién diablos se atreve a molestarme?, pienso. Es el “moreno”, como le llama mi abuela. “Toca ir a la huerta”, me dice. Me pongo unos pantalones viejos de mi padre y un jersey embellecido por el paso del tiempo, muchos lo llamarían vintage. Otros, quizá algún que otro bloggero, me crucificaría públicamente por dicha combinación. “Qué haces vistiéndote así, ¿tú también vas a trabajar?”. Claro, le digo sin saber que quería decir esa palabra.

Llega “el moreno” con una gorra en la que se lee “Jesús loves you”, unos pantalones de quinta mano -o al menos eso evidencian los bajos desgastados, los remiendos y una tela  que delata cientos de lavados- y unas gafas de sol. Aunque a mi lo que más me llamó la atención fue su sonrisa. Quizá, porque contrastaba con mi gesto serio y ya cansado -había madrugado- mirando hacia el horizonte mientras conducía. Sin darme cuenta buscaba con la mirada la imagen de una de esas grandes franquicias con las que me topo cada mañana cuando salgo de casa, en la gran ciudad. Estoy de camino a una pequeña aldea de 15 habitantes, las únicas marcas que veo son las de algún que otro bote de pintura tirado por el suelo y vallas publicitarias que ya han perdido el color. Llevan allí meses, quizá años.

“A ver cuándo abren esa carretera. Llevan toda la vida de obras”, ironiza sin quererlo mi abuela, con unos cuantos años a sus espaldas. “Qué más da, Conchi. Si nunca vas a tener que cogerla”.

El moreno hoy ha salido de casa un poco antes de lo normal para ayudar a limpiar la huerta que mi abuela se vio obligada a dejar de mantener cuando mi abuelo murió.

Supongo que dolerá ver cómo limpian de hierbajos lo que en otro tiempo eran tomates maduros, pimientos, calabacines y un sinfín de verduras que hacías crecer con tu marido, pero ese es otro tema.

Mientras yo conduzco, él hace comentarios sobre el estado de la carreta y habla de que la recorre cada día. “Aquí suelto el freno, llego a la curva a 70 y ya la cojo bien”, explica. Ni me había planteado dónde trabajaba, quién era él más allá del inquilino al que mi abuela alquila el piso y gracias al que tengo wifi para escribir estas líneas.

“Y qué tal con las vacas”, comenta mi abuela. La pregunta me atraviesa, llevaba todo el camino dándole vueltas a todo lo que estaba dejando de hacer por estar conduciendo hacia un campo para “perder” el tiempo recogiendo hierbajos en vez de escribir el reportaje que tenía que haber entregado ayer.

“El moreno” es vaquero, no de los del viejo oeste, sino de los que cuidan vacas. Todos los días se levanta y acude puntual a su cita con ellas. El sólo hecho de pensarlo me frustra. “Vaya trabajo”, me digo para mi. Sin quererlo le estoy despreciando, creyéndome más por trabajar en algo “mejor”. Por ganar más dinero, porque mi vida es más plena. Entiéndame, vivo en Madrid, en la capital. Trabajo en Gran Vía, en el centro… Por supuesto, no pienso nada de eso, pero todo está en mi subconsciente. Es lo que ha provocado que no le haya prestado atención hasta que la solidaridad por su ‘laburo’ me ha atacado. Yo, que soy muy buen tipo, he sentido pena por él cuando ha dicho que era vaquero.

El trabajo de “el moreno” es realmente duro. Tiene que cuidar a un centenar de vacas cada día con 34 grados abrasando su piel, con el calor que ellas desprenden y sin agua medianamente bebible a 5 kilómetros a la redonda. Lo sé porque me lo explica mientras cortamos hierba con una hoz y la apilamos en torno a un gran montón al lado de un árbol.  No llevamos ni quince minutos trabajando y yo ya estaba sudando, sin camiseta y sin parar de quejarme por el calor. “Y eso que son las 10. Imagínate a las 2”, dice.

Yo no pregunto, no hablo. Sólo me quejo de cuando en cuando para tener algo en común con él. Pero él no abre la boca y se limita a comentar el sonido que inunda el ambiente. Son un par de sapos que están en el río. “Está diciendo quién manda en esta charca,” comenta.

Estoy haciendo algo que no me gusta, pero lo hago porque no pensaba quedarme con los brazos cruzados o ayudando a mi abuela a regar la plantas, a la sombra. Sin agacharme ni pasarlo mal. Entiendo, por tanto, que tengo motivos para quejarme y lo comparto. Soy un sufrido. Cada lamento que sale por mi boca es contrarrestado tímidamente con un comentario sobre lo que nos rodea. O sobre su vida, tan distinta a la mia.

Ya estamos acabando, y él, por fin, se ha quitado el gordo chubasquero que llevaba. Al terminar y recoger, mi abuela le ofrece unas cebollas que aún quedaban por ahí, le agradece el esfuerzo y nos dice que nos paga al llegar a casa. Mencionar que a mi me pagaba más que cualquier periódico por el mero hecho de ir a visitarla. Pero el moreno se niega. “Conchi, pero si ya me has dado cebollas”, dice como si el sistema de pago fuese el trueque. Mi abuela insiste, le recompensa por una hora de esfuerzo y ponemos rumbo a casa. Él tiene que trabajar, de verdad. Lo de ahora no era más que el calentamiento o algo así, una pequeña ayuda desinteresada a una casera agradable y que recientemente ha enviudado. Un verdadero acto de solidaridad. Yo jamás lo hubiera hecho, o siquiera imaginado, si no estaría aquí, lejos de mi vida.

Obviaré toda reflexión referente a que un tipo negro haya venido a España, a un pueblo cuyos habitantes cuenta con los dedos de la mano de su hija y su mujer, a algo más que a robar. O que su empeño en el trabajo bastaría para sonrojar a la mitad de los ciudadanos de este país. Usar esos argumentos sería tan fácil como superficial.

Reconozco que en algún momento de la jornada he tomado alguna foto del lugar, de esas que luego subes a las redes sociales y que la gente te agradece con un “Me Gusta”. Las sacaba porque estaba en un lugar extravagante para el 99 por ciento de mi comunidad, y quería que pensaran que soy un tipo distinto, que no se saca un selfie en el campo o posa con el conjunto de hierbajos al más puro estilo turista asiático que visita por primera vez Europa. Aunque reconozco que se me pasó por la cabeza, yo quería mostrar una imagen distinta en mi pequeño mundo. Dios sabe si de un buen nieto que ayuda a su abuela o de un tipo profundo.

La realidad es bien distinta, lo único que me separa de aquellos con los que me quiero distinguir son estas líneas y el honesto reconocimiento de mi indiferencia. Esa que nos define como personas y que trato de hacer callar con estas líneas.

Estamos vacíos. Vamos de aquí hacia allá y vivimos vidas que no entendemos, que jamás sabremos que hemos vivido. A mi me aterra la certeza de mirar atrás y ver el mundo a través de una burbuja. Llegar arriba y no saber quién está abajo. Siento miedo de que mi ambición desemboque en indiferencia. A perder la sensibilidad llenando papeles vacíos, que no remuevan conciencias ya aletargadas. Que el foco esté en mí, no en él. En ellos.

Quién soy, quién habré sido cuando mire atrás. Ese que nació, se reprodujo y murió. O seré también el que hizo todo lo posible para vencer la indiferencia, remover ideas y hacer del lugar donde vivió un sitio mejor.

¿Por qué no pitar el himno de España en la final de la Copa del Rey?

Son la 21:30 y va a dar comienzo el partido del año para el Athletic. Es su final, y la de todo Bilbao… La mitad de la ciudad está en Barcelona y la otra en las calles bilbaínas con el único deseo de ver la gabarra surcar la ría. Saltan los jugadores al campo y antes de que se produzca el saque de inicio, suena el himno de España. Pitos.

“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo”, que dice uno de esos memes que circulan en las cuentas filosóficas de Twitter. También, el Artículo 19 de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” dice que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” Así que adelante, piten.

 

1. Felicidades por pitar el himno. Has manifestado públicamente tu ignorancia. Da igual si es el de España o el de Francia, cuando pitas el himno de España no pitas al presidente de un Gobierno corrupto, tampoco a la Guardia Civil que ha torturado a una buena cantidad de presos, tampoco a las anteriores Ejecutivas que han alejado a los presos políticos (y a los terroristas) de sus casas, ni  los que actualmente lo permiten. No pitas a un Rey, ni a su opaca fortuna y mucho menos al sistema.

Cuando pitas el himno, pitas una frase de dieciséis compases, dividida en dos secciones, cada una de las cuales con cuatro compases repetidos que representa tanto a mi abuela que vive en Galicia, como a mi casero que vive Madrid. Para ellos es una falta de respeto, la cual, puedes llevar a cabo de forma tan libre como ignorante.

2. Pitar el himno hace que te alejes del porqué de su pitido. Entiendo que pitar el himno es un acto de desobediencia, que trata de enviar un mensaje de forma premeditada y publicitada. En términos de comunicación, lo único que consigue es proyectar una imagen hostil de lo que tratas de comunicar. Desvirtuar lo que tratas de decir y lo reduce, en el imaginario de los que no entienden el porqué del pitido, a un “ya están los vascos y catalanes haciendo gilipollas”. Fomentas, por último, el estereotipo de nacionalistas borregos que han pretendido hacerse eco de sus legitimas protestas quemando contenedores. No ganas. Asúmelo.

Intentando abstraerme de las memeces electorales que dicen desde el PNV (pide que suenen los himnos catalán y vasco para evitar la pitada al español), el Real Decreto 1.543/1997, de 3 de octubre por el que se regula el himno nacional, dice muy claramente que en los actos oficiales en los que asista el rey (me niego a ponerle mayúsculas) sonará en versión completa. Si realmente lo que quieres es que la Copa de fútbol de España no se llame Copa del Rey de España (y por el ley oblige a hacer sonar el himno) o mejor aún, que te dejen decidir si votar una Monarquía o una República, protesta contra eso. Pero no pites un himno que representa a buena parte del país en el que vives, y si tampoco te gusta eso, levántate contra ello.

Captura de pantalla 2015-05-30 a la(s) 08.51.45El Barça y el Athletic se han negado a llevar los colores de la bandera de España en la final de Copa y llevaran en su lugar un logotipo dorado de la Copa. Bien, eso es un acto de protesta contra la Copa de España. En este aspecto, por favor, los del otro lado no caigáis en el error conservador de decir que si no les gusta una competición española, que no se apunten. En primer lugar, se apunta un equipo y no una afición. Y mientras un equipo sea parte de un país, tiene derecho a jugar sus competiciones así como a manifestar su desagradado porque le niegan el derecho de autodeterminación.

 

3. No seas un borrego en manos de los políticos que han dilapidado tu dinero. Pitar el himno de España es un acto político y cuando se produce, los partidos nacionalistas se frotan las manos. Han logrado que traduzcas tu indignación contra lo que debiera ser su tarea en el fútbol y en el pitido a un himno. En realidad son ellos que te han hecho odiar a un Gobierno que no ha hecho nada que no haya hecho el tuyo. Volcar tu ira en un nacionalismo sin sentido que te evite pensar en cómo la sociedad ha llegado a una situación insostenible es un graso error. Y es lo que pretenden alimentar desde algunos partidos políticos.

Cuando el genio del presidente del PNV pide reflexionar sobre por qué dos de las mejores aficiones pitan un himno, dice también que ni se te ocurra darle una vuelta a lo que ellos han hecho para que estés en el barro económico en el que te encuentras. Tanto CiU como el PNV son un ejemplo es sus respectivas ciudades de gestiones ineficaces. En Barcelona, por cierto, se han dado cuenta y han elegido otra opción. Aquí, no.

¡Aupa Ahtletic!, oigan.

P.D: Ada Colau, la opción que ha elegido Barcelona, ha justificado la pitada al himno porque expresa protesta. Ada Colau tampoco no ha entendido nada.

¿Qué significa votar al PNV?

El PNV se impone en Euskadi y logra el triplete en las elecciones a las Juntas. (Bizkaia, Áraba y Gipuzkoa) También gana en Donostia, arrasa en Bilbao y sobrevive en un Vitoria donde reina la xenofobia institucional. Es una evidencia que los ciudadanos vascos han votado NO al cambio. Lo que quizá no sepan muy bien es a qué han votado:

1. El PNV avala la ley del PP que refuerza la implantación del ‘fracking’. Es decir, poner en jaque el medioambiente y entorno verde vasco. Las consecuencias de esta técnica de extracción de gas explotando el subsuelo  contaminan el agua que bebemos, el aire que respiramos y el suelo que pisamos, entre otra decena de efectos que provoca. En este sentido, también habéis votado en favor del fraude de Urkullu con el fracking y su alianza con dos empresas norteamericanas para abrir pozos en Euskadi.

2. El PNV, entre otras cosas, es un mago en lo que a dilapidar el dinero público se refiere. Desde el BEC, con 330 millones de deuda, y que recibió otros 30 millones no hace mucho; hasta el fracaso estrepitoso de la Supersur, que destrozó El Regato. Pasando por las ayudas públicas ilegales a Habidite, caso en el que el Tribunal General de la Unión Europea tuvo que atizar al siempre “sensato” Diputado Foral, José Luis Bilbao.

3. Nueve apellidos vascos imputados por una presunta trama de cobro de comisiones. Eso de que en Euskadi no se folla es un mito tan grande como que no hay corrupción. Destacados miembros del PNV: Iñigo Camino, el ex asesor del actual presidente Andoni Ortuzar y Juan Cruz Nieves, exalto cargo de la Diputación de Bizkaia cobraron salarios por casi 300.000 euros sin ir a su puesto de trabajo. A estos ejemplos se le puede añadir el juicio por prevaricación a un ex de EA ‘fichado’ por el PNV en Muskiz y otros cuantos sobre comisiones ilegales y proyectos automovilísticos. Además, la corrupción planea sobre otra decena de casos. Más: ‘El caso Bidegi’.

4. Si eres un pequeño comerciante estás jodido. La maravillosa gestión del Ayuntamiento de Bilbao para mantener la imagen tradicional de la ciudad pasa por conceder licencias hosteleras a grandes franquicias en el Casco Viejo y echar a las tiendas de toda la vida del barrio. En un mes, 10 comercios se verán abocados al cierre. Muchos ya lo han hecho. 10.000 personas han pedido en Change.org que se ponga fin a esto. (Lo digo porque aún podéis evitarlo)

5. La idea que tiene el PNV sobre lo que es el ejercicio del Periodismo dice mucho de lo que entienden por una sociedad plural, informada y que se preste a un debate de calidad sobre temas clave. Durante la campaña electoral, los jeltzales – y en especial la candidatura del que será alcalde de Bilbao- vetaron a un medio digital, y a sus lectores, por ser críticos con su gestión. Por otro lado, el Gobierno vasco pagó 20.415 euros a medios afines por ‘informaciones’ contra la ‘ley Wert’, otros 17.500 euros por seis reportajes en medios amigos y, como denuncio UPyD, un tercer caso de reportajes encargados por el Ejecutivo al Grupo Noticias (Deia) sin indentificar que se trataba de publicidad pagada. Van 41.500€, y los que no sabremos.

6. Por último, no podría terminar este ilustrativo post sin mencionar al Ahletic Club de Bilbao. Mientras entonaban el ‘Zu Zara Nagusia’ y ‘Gu Euskaldunak Gara’, el PNV impedía que hubiera garantías laborales en las obras públicas del nuevo San Mamés. Según se denunció en su momento, el 80% de los trabajadores de un campo pagado al con buena parte del dinero público eran portugueses y el 10%, rumanos. No es la primera vez que sucede. En anteriores ocasiones ya se expusieron quejas por las condiciones de contratación de trabajadores.

El negro sin nombre y la bala blanca que atravesó un corazón vacío

No sé escribir, aún, nada que no haya sido escrito ya. Poco más que contar de otra forma la historia de siempre puedo. Los textos bellos cuentan muchas veces las realidades más feas y reacrean las historias más duras. Sólo sé observar cada momento, descifrarlo si acaso  y preguntar lo que desconozco. Después, escribo la realidad y la pongo al servicio de quien quiera verla o leerla. Mi trabajo termina ahí. Es más que muchos otros, pero no sirve de mucho. Es insuficiente.

Son las 12 de la noche, es uno de esos días en lo que te das cuentas de lo que tienes y lo agradeces regalándote un momento alejándote del mundo. Fuera no llueve, diluvia. Y el sonido de la música de ese bar de playa reconforta casi de la misma forma que la galletita de chocolate que endulza un taza de té. Es árabe, o eso dice la camarera. Saco un par de monedas que me sobran del bolsillo, las entrego y vuelvo a mi sitio. Con la gente de mi mundo y con la que hace posible que sea un lugar mejor. Sé que mi camino seguirá una vida, o al revés. Y que ellos, estén dónde estén, irán conmigo.

Me encuentro absorto conversando con ellos y no veo más allá que las palabras que cruzamos como estocadas. Entonces, aparece alguien por la puerta. Al principio parece uno de esos engreídos que pueblan el lugar en busca de un lugar donde dejar caer muerto su ego. Pero no. Él es distinto, es alguien que no tiene dónde dejar caer su ego porque siquiera tiene dónde caerse muerto él.

Yo no le había visto la cara hasta que se acercó. Parecía uno más de esos tipos que de cuando en cuando entran en los bares y te molestan con sus cosas de pobres. O eso había llegado a pensar mi egoísmo disfrazo de caridad a veces. ¿Quieres …? y antes de que responda ya le has negado el derecho a seguir hablando. Da igual si vende películas con una carátula impresa en papel mojado, (llueve; ¿recuerdan?), un par de pulseras de madera sin ningún brillante o uno de esos palos que ahora están de moda con los que agarramos  nuestros teléfonos de última generación para inmortalizar cada momento de nuestra estupenda vida. A mi me da igual. Estoy agusto y le mando callar con mi negativa. No le doy pie a contraargumentar, y si lo hace, me enfado. Le miro, entre cabreado e indignado, porque no me ha entendido la primera vez, y con un tono más alto le digo de nuevo: NO. A veces, al no, le sigue un “gracias”. Quizá, creo, eso me haga mejor persona. Ser educado aunque sea un cabrón de mierda me haga mejor persona. Quizá.

Pero ayer fue diferente. Cuando me volví para seguir el ritual de siempre con las personas que no son de mi mundo, vi algo que me sobresaltó. Fue, y no exagero, como si el frío se apoderara de mi. Se coló en lo más profundo de mis entrañas como el perdigón que perfora una lata. Entonces, la bala suele hacer un pequeño agujero por dónde sólo cabe ella.

 

La historia, así cómo la escribo, suena hasta bonita. Esa es la intención. Camuflar las realidades más duras con bellos textos que hagan que la miréis. Entreneros y hacer que sigáis leyendo hasta que yo quiera desvelar el final. Suena estúpido.

 

Allí no había nada fuera de la común. Él sólo era un joven poco más pequeño que yo que iba mesa por mesa molestando a los clientes. Él no obtenía más respuesta que la negación. Una veces disfrazada con un tono agradable, otras con una pequeña bronca en la mirada. Ese tipo, que bien podría ser yo si hubiera nacido en otro lugar, no tiene futuro.

19 años, o menos, bagando por un lugar al que sólo se llega tras un rato en el asiento de un autobús viejo. Como de suburbio del Bronx (imagínense así al negro volviendo a casa, si la tiene) Mendigando un poco de compasión. Abrazándose a la vida por una sonrisa que además, le de unas monedas. De él no sé nada. Ni su nombre ni su historia. Dudo que algún día lo sepa. Dudo, incluso, que le vuelva a ver y que recuerde su rostro. Por eso escribo esto.

Parece duro. Tanto como para echarse a llorar, que es lo de lo único que tuve ganas en ese momento. Y no por que yo lo tenga todo y él nada. Tampoco porque sea una lástima ver a un tipo que al principio de su vida ya tiene escrito su final. Llorar porque cada día que pasa elijo mirar a otro lado y darle la espalda. Llorar por todos los que elegimos apartar la vista cuando cientos, miles, millones, o tanto sólo uno, vive una vida que no eligió . Llorar porque es una sentencia que tomo, tomamos, cada día y que seguiremos tomando hasta el fin.

Primer día de elecciones en Madrid

Desde las 12.01 de esta noche, los partidos políticos y los candidatos a la alcaldía de Madrid están en campaña. Durante 19 días todas las caras conocidas del ámbito político en el que haya comicios sacan los malabares y la propaganda se vuelve abrumadora. Los expertos dicen que la campaña electoral no mueva la balanza en más de un 10%, pero sí sirve para afianzar los frutos recolectados anteriormente. Fundamental en un contexto en el que la volatilidad del voto voto puede ser crucial.

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En el CIS de abril, realizada hace tres semanas (cuando Ahora Madrid era tan poco conocido como El Rubius antes de que llegara Youtube) el PP ganaría en la ciudad de Madrid. Dato muy relevante es la intención directa de voto. Ahora Madrid estaría muy cerca.

Partido Popular: Nueva propaganda, misma política

Las encuestas dan al PP como el partido más votado tanto en la Comunidad de Madrid, como en el Ayuntamiento. Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre serían respectivamente las ganadoras de los juegos de Madrid. La predecesora de la autora del relaxing cup of café con leche ha comenzado una campaña centrada en captar al electorado perdido durante estos años en los que la recuperación vendida no hacía acto de presencial. Para rescatar y hacer aflorar el voto conservador, el PP ha optado por una estrategia doble. Vender un perfil más “light” y limpio como Cifuentes y otro a la derecha de la derecha para movilizar a ese votante de toda la vida desencantado. Aunque en la campaña que vayan a seguir sea fundamental que se complementen y parezcan amigas del alma, Aguirre va por libre.

Para alzarse con el pastel, han optado por nuevas formas de comunicar. Desde el uso de emoticonos y (una idea muy acertada y efectiva) y microvídeos, hasta el intento por vender una comunicación bidireccional con los ciudadanos, como es el caso del: #ConoceatuCandidato. El uso de las redes sociales es una de las máximas del PP, pero de momento, les ha salido caro. El primer hashtag que han propuesto, #VotaPP, se ha vuelto en su contra. También la creación de virales y memes graciosos va a ser una constante.

Otro punto novedoso es el de llenar Madrid con la cara de las candidatas.  Un total de 900 taxis mostrará en sus puertas publicidad de la campaña del PP. Los vehículos tendrán también folletos con los principios de Aguirre: defensa de la libertad, la vida, la propiedad y el Estado de Derecho. Propuestas estas con términos tan generales que nadie se puede negar a ellos.

Pero por mucho que “innoven” en la comunicación, la política del PP sigue siendo la misma. Apelar a la confianza que vende Rajoy, el partido de la comunicación y el ataque a Podemos. Aguirre, siempre diestra en su comunicación, está demostrando un lenguaje algo ambiguo con Manuela Carmena, su principal oponente. Está dejando ver sus carencias en ese aspecto, y las puede pagar caro.

Ahora Madrid: nueva política, comunicación mejorable.

No voy a esconder mi preferencia por esta formación, ya que no sería honesto. Pero expongo los hechos:

El programa de Ahora Madrid es nuevo. Desde las propuestas participativas (el programa es colaborativo) hasta el sinfín de elementos para combatir la desigualdad y atajar la pobreza. También, muchas propuestas para hacer de Madrid un lugar en el que se puede vivir. La candidatura que aúna a diversas formaciones de la izquierda tiene ese mismo problema, que sólo piensa en la izquierda. Aciertan en muchos aspectos: tienen un manejo soberbio de las redes sociales, saben cómo llegar a sus votantes y cómo llegar a todo ese nicho. No, como llegar al otro 48% de los votantes que no conoce a Manuela Carmena (El 90% conoce a Aguirre).

La estrategia pasa por cargar contra Aguirre para darse a conocer, dar que hablar y pasar de las redes a la tele, ahí dónde todo candidato aspira. El problema es la forma. En los tuits de Carmena, esto se realiza de manera inteligente y con las palabras medidas, no sucede lo mismo cuando se tuitea desde el perfil institucional. Y es un error. Una de las diferencias de la candidata de 71 años es que por primera vez ofrece un debate de calidad, una campaña seria y alejada del circo que montan el resto de candidatos. De esta fortaleza debe hacer su máxima Ahora Madrid. Los que llevan la comunicación de esta formación maduraron en el 15M y son grandes expertos en movimientos sociales, pero un partido que aspira a ganar tiene que ir más allá del lenguaje y técnicas comunicativas que se usan ahí.

Personalmente, creo que el objetivo debe de ser dar a conocer a Manuela Carmena (una candidata sensata para la que ha pedido el voto hasta la periodista más reputada de este país- Soledad Gallego-Díaz) y dejar de intentar llegar a quiénes ya ha movilizado. En ese aspecto, su spot electoral es un error. Este concepto parece que lo han entendido algo mejor desde Barceona. Ada Colau, candidata de Barcelona en Comú, ha creado un video viral en el que para bien o para mal ha llegado a cada esquina de internet. De lo cual, s e han hecho eco en televisión y en prensa. De eso se trata en Madrid. Tampoco le vendría mal a Carmena un poco de populismo del de Aguirre. Si hay que ir al Hormiguero, se va. Conservando siempre el mensaje, claro.

PSOE: La izquierda posible. El cambio tranquilo.

Este es el mensaje que va a repetir el candidato del PSOE a la Alcadía, Antonio Carmona hasta la saciedad. Lo que proclamó en innumerables veces en su discurso de inicio ed campaña la pasado noche, tiene un error fundamental: el cambio tranquilo es Ciudadanos, o esa es la percepción de la gente. Tampoco es mu diestro apelar a la “izquierda posible” cuando desde el propio partido reconocen que nadie les sitúa en ese eje (el CIS tampoco).

La estrategia pasa por sementar al votante y lanzarle el mensaje. Hoy, primer día de campaña, ha empezado con  los más mayores. Su posicionamiento es claro: mostrarse como el partido de la experiencia, y que al contrario que su rival -el PP- no es corrupto. El mensaje calará por el liderazgo de los candidatos y lo que dé de sí marca PSOE. Antonio Miguel Carmona es conocido por el 80% de los votantes y la percepción que la gente tiene de Angel Gabilondo es muy positiva. Es un tipo inteligente, calmado y con propuestas claras. Llegará hasta dónde le deje Ahora Madrid.

Ciudadanos: Albert Rivera, pon el bucle  y dale al play.

¿Quién conoce a Begoña Villacís o a Ignacio Aguado? Pues yo y los otros que consultamos cada minuto la actualidad política en nuestros bolsillos. Lo que proponga Ciudadanos da tanto igual como la campaña que hagan sus candidatos (bueno, si se meten con los extranjeros más puntos) mientras Albert Rivera haga acto de presencia. Cuantas más veces diga ‘naranjito’ que “Madrid Pide Cambio”, mayor será su posición en las encuestas. Por eso, la campaña la hace Rivera. Caso similar a Iglesias con Podemos en la Comunidad Madrid. El ejemplo más cercano es que ambos estarán el domingo en Viajando con Chester haciendo campaña.

Ambos se pelearán por el tercer puesto en la Comunidad de Madrid, y en el Ayuntamiento, como mucho, por el tercero con el PSOE.

Por último, antes de que todo el circo electoral empiece y el populismo se convierta en marea, dejo en el aire una opción. Manuela Carmena será alcaldesa (algo que me encantaría) con el apoyo del PSOE. Y el PSOE se hará con la Comunidad de Madrid (mi opción por descarte) con el apoyo de Podemos.

Considero que los que estamos al día de esta refriega política debemos tomar cartas e informar de la forma más honesta posible de lo que ocurre. Es imposible ser objetivo, pero sí veraz y crítico -sea con quien sea.

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Podemos y el periodismo de corbata

Hoy, a pesar de que la opinión publica se conforma de una forma más plural que nunca, los grandes medios siguen atesorando un enorme poder para fabricar las ideas que más tarde son desenvueltas por muchos ciudadanos sin dedicarle un segundo de reflexión. Esto de por si mismo es malo, ya que unos cuantos líderes intelectuales eligen a sus coetáneos políticos con los que en muchos casos comparten algo más que ideas y cancha de pádel.

Generar un debate público de calidad en torno a la crisis, también política, que sufre el país es fundamental. No sólo para crear un pueblo consciente y crítico que aprenda para tiempos futuros, sino para que la voz de estos coja más fuerza que nunca. El problema llega cuando los medios de comunicación, esos grandes responsables de todo lo que se piensa, deciden frivolizar el debate hasta reducirlo hasta un punto en el que una mayoría poco informada (o desinformada) crea que “todos son iguales” y que más vale “malo conocido que malo por conocer”. El resultado es que la siguiente generación comentará el mismo error que nosotros. Algo fatídico porque permite hacer de la desigualdad un circulo vicio eterno: los ricos hacen dinero a costa de los pobres, y no sólo, ya que amasan más del que debieran, se endeudan y quiebran. Los pobres les rescatamos y caemos hasta el más oscuro de los pozos. Tardamos 10 años en recuperarnos y entonces volvemos a caer.

Siempre he creído que lo más interesante de Podemos es que pretende generar una ciudadanía consciente, que se involucre y participe para generar una masa social critica capaz de decidir lo que quiere, no lo que le digan. De verdad pienso que creen en ello y que deben gobernar para hacerlo. Me debo y comulgo con ese fin. No con los medios que han usado hasta ahora para lograr dicha hazaña. Es evidente que para lograr el debate requerido es necesario enseñar a ese alguien,  y para hacerlo, en este caso, hay que sentarse en la Moncloa. Pero si tu forma de llegar al Gobierno es: ” el cambio es ahora o nunca”, los medios con los que pretendes lograr ese fin difieren enormemente y vuelves a ser parte de “los de siempre”.

Afortunadamente, los últimos resultados electorales y la mafia que lleva gobernando este país durante tanto tiempo se lo han puesto más difícil que nunca. La cúpula de Podemos, parece, que ha decidido volver a la senda correcta y a los fines justos (esta afirmación Sócrates me la debatiría hasta la saciedad, pero sigamos). Hoy mismo, en radiocable, Juan Carlos Monedero hacía una lúcida reflexión que da muestra de ello. “A veces nos parecemos a quienes queremos sustituir”,  “Podemos deja de tener tiempo para reunirse con un pequeño círculo porque es más importante un minuto de televisión”. Siempre he criticado las borracheras de fama y reconocimiento público de este peculiar personaje, así como su nefasto trato con los periodistas y sus aspiraciones por ser el ombligo del país. Pero cuando la tempestad de halagos y la emoción del momento pasa y todos volvemos al lugar del que nunca debemos olvidar que venimos, reflexionamos y rectificamos. Es normal, y eso es lo que parece está haciendo Podemos.

Personalmente lo recibo con una gran alegría, ya que de nuevo, un debate público de calidad es más posible que nunca. El problema, y mi crítica llega de ahí, es cuando el periodismo de corbata hace acto de presencia. Esos tipos que nunca olvidan de dónde vienen porque vienen siempre de lo más alto, comienzan a mover los hilos y a hacer de todo esto una utopía. Cuando parece que el ruido mediático puede da lugar a una reflexión de calidad, llegan los medios y vuelven a frivolizarlo todo. A decirle al lector que no piense, que ellos se lo dan ya partido. Por supuesto, quienes manejan los cubiertos son “los de siempre” (perdonen por el vulgar lenguaje del texto, pero esto no es uno de esos Editoriales que pretende decirnos lo que tenemos que pensar y tengo prisa).

La crisis también ha afectado a los medios y periodistas, que ahora visten de corbata, como los empresarios a los que sirven. Hoy más que nunca la libertad de los medios cobra una especial relevancia. No es qué presente queremos, sino qué futuro vamos a dejar a la próxima generación.

*En la foto aparece Rajoy con el lobby del Puente Aéreo, del que son parte las empresas más grandes de este país así como los propietarios de grandes grupos de comunicación.

¿Por qué el Gobierno no puede multar a quienes publiquen informaciones bajo derecho de sumario? 

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha sugerido hoy la posibilidad de “sancionar” a los medios de comunicación que informen, mediante filtraciones, sobre casos que están bajo investigación judicial.  

De acuerdo a el Ordenamiento jurídico, el secreto sumarial se halla recogido en el artículo 301 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECr), que establece que las diligencias del sumario serán secretas hasta que se abra el juicio oral.

Por su parte, el Artículo 466 del Código Penal establece entre otros supuestos que el abogado o procurador que revele actuaciones procesales declaradas secretas por la autoridad judicial será castigado con las penas de multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación especial para empleo, cargo público, profesión u oficio de uno a cuatro años. Pero el medio o periodista no puede ser sujeto pasivo de este delito.

El periodista no solo tiene, según el artículo 7 de la Ley de Prensa e Imprenta, “Derecho a obtener información oficial”, sino que también está regulado su acceso a las fuentes según el artículo 16 Estatuto del Periodista Profesional. 

Además, la Constitución Española establece en el 20.1, el derecho a comunicar información veraz y el secreto profesionalEntendido por este, el reconocimiento del derecho del periodista a no revelar toda la información, o la manera en que ha sido conseguida, para proteger a las fuentes, a sí mismo y a su ejercicio profesional

Hablamos de que la protección de fuentes periodistas es una de las condiciones básicas para la libertad de prensa y el ejercicio de este derecho, según el artículo 20 de la Constitución, “no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.

El Gobierno con este debate pone en duda el derecho de un periodista proteger de publicar sus fuentes confidenciales e información inédita, esencial para promover tanto el flujo libre de la información como el derecho del público a saber.

Es evidente que si bien desde un punto de vista legal el periodista se encuentra en alguna medida legitimado, desde una perspectiva deontológica la cuestión implica ciertas consideraraciones. ¿Justifica la información aportada el atentado contra el secreto impuesto por el juez?, ¿es verdaderamente trascendente o es simplemente vendible?

El ministro de Justicia ha lanzado un satélite al espacio periodístico para ver cómo reaccionan los medios. Es fundamental que el rechazo sean tan estruendoso como firme y unánime. La ultima vez que el Gobierno lanzó un debate similar, acabo poniendo una mordaza en nuestras bocas.

* Téngase en cuenta que este post ha sido escrito desde un móvil sin apenas conexión a internet y en medio de una carretera hacia ninguna parte. 

¿Por qué la reforma del IVA de Ciudadanos no es una buena idea?

Ciudadanos ha presentado hoy la tercera parte de su programa económico, centrado sus propuestas en materia fiscal. El hecho más importante ha sido la propuesta para reformar el IVA que pretende reducir de tres a dos los tipos existentes. El partido de Albert Rivera subiría los alimentos de primera necesidad del 4% al 7% y el resto de alimentos del 10% al 18%. Todos los partidos, desde el PP hasta Podemos, se han opuesto. ¿Por qué?

 

Por si a alguien no le ha quedado claro aún: Ciudadanos propone subir el IVA de los alimentos y el agua del 10% al 18%.

 

 

¿Por qué regalarle Juego de Tronos al rey es una payasada?

Todos hemos visto la imagen en la que Pablo Iglesias, secretario general y eurodiputado de Podemos, le entregaba al rey la serie de Juego de Tronos durante una recepción en el Parlamento Europeo. “Creo que le aportará algunas claves para entender la política española”, le explicó a continuación.

1. El rey no es tu colega, sino el jefe de Estado del país que aspiras a gobernar. Tampoco estás en la calle, de cañas, sino en un acto institucional en el que, para bien o para mal, hay un protocolo que cumplir, aunque sea mínimo.

2. Es una falta de respeto. Que Podemos evada el debate entre Monarquía y República porque no es ” un tema prioritario para los españoles”, está muy bien. Pero ya que no quieren tomar una posición definida en ese debate para no perder votos, al menos, no hagas el ridículo.

La clave de una comunicación acertada, como tú bien sabes, es ponerte en el lugar del receptor del mensaje. Muchos, monárquicos o no, han podido ver ese gesto como pedante y estúpido, así como una desfachatez hacia quien aún es el símbolo de unidad del país.

3. El rey no es Eduardo Inda. Felipe no va a picar tu anzuelo y mucho menos se va a dejar en evidencia públicamente como acostumbran los tertulianos en los “debates” televisivos. Es más, se va a tomar el gesto como un halago y su actitud te va a dejar a la altura del betún.  “Me parece muy bien, porque no la he visto”, respondió sonriente el monarca, durante los segundos que duró el intercambio.

4. Que se hable de ti, bien o mal, no siempre es bueno. Como dice la máxima de los publicitarios “lo importante es que se hable de un producto”. Actualmente, Pablo Iglesias cae en picado en la encuestas de líder más apreciado. Si quieres ser diferente a los diputados de IU, ICV o Bildu que han decidido no darle la mano al rey, no vayas a dárselas con un DVD.

¿Qué pasaría si cualquiera de los tertulianos de La Sexta Noche le regalase a Monedero ‘The Newsroom’ para que aprendiera cómo se trata con periodistas?

5. Y lo más importante, el papel de Iglesias es demasiado importante como para hacer esta payasada. El rol del líder de Podemos es cambiar el orden político establecido desde la transición. No, hacer de consejero cinéfilo. 

Como dice aquí Emmanuel Rodríguez, Podemos tiene que elegir cómo va a intentar sobrevivir. Si vender que el cambio es ahora o nunca, y seguir viviendo de memes (como este) y presencia en medios o si apuesta por rediseñar completamente la estrategia sobre marcos más complejos. Si es la segunda (debe de serlo) será mejor que articule en el medio plazo alternativas consistentes a la actual democracia española. No, hacer el payaso.

Qué preguntas hay que hacerse sobre el accidente de Germanwings

El accidente, o asesinato en masa, que se produjo el pasado 24 de marzo después de que el copiloto de un avión de Germanwings lo estrellara con 150 pasajeros abordo, según el fiscal alemán que lleva la investigación, ha provocado que todos los medios del mundo coloquen el foco sobre el accidente. A pesar de ello, el debate mediático aún está lejos de hacer las preguntas necesarias para que este suceso se vuelva a repetir, o al menos, que se haga todo lo posible por evitarlo.

Una noticia de estas características necesita un seguimiento actualizado y constante por parte de los medios, pero no sólo. Más allá de investigar sobre el pasado del piloto, algo que puede ser determinante, se debe ampliar el foco y explicar el suceso dentro del contexto. Bien lo explica Isaac Rosa en su último artículo. Más allá de preguntarnos por qué el piloto estrelló el avión, preguntémonos qué hemos de hacer para que no ocurra en el futuro.

1. ¿Cuál es la situación de los pilotos

Hace una década había  6.800 profesionales, hoy solo trabajan en España 2.200 y sus sueldos se han reducido más del 40%. Además, 20 aerolíneas quebradas desde el año 2000 han mandado al paro a 1.500 profesionales que ahora son reclutados por las compañías de Asia y del Golfo Pérsico. Más datos en este reportaje de Antonio Ruiz del Arbol.

Por otro lado están los recortes, los pilotos han denunciado carencias en la formación: “Se han bajado los mínimos y eso tiene consecuencias”. Iván Gutiérrez, director general técnico del Colegio Oficial de Pilotos de Aviación Comercial (COPAC), aseguró al Huffington Post que la formación que se recibe “es más que un entrenamiento un examen” y que “es probable que haya barreras de seguridad que estén fallando o medidas que no se hayan implementado”. Otro aspecto que preocupa a los pilotos es que mientras la tecnología en los aviones es cada vez mayor, la formación que reciben es cada vez más pequeña.

También está el problema de los pilotos en prácticas. El pasado mes de enero, diversas asociaciones de pilotos de toda Europa lanzaron una campaña de firmas en la UE para exigir que, a la hora de comprar un billete aéreo, el usuario sea informado por la agencia de viajes o el portal de ventas de si los pilotos que van a manejar el avión en el que volará son profesionales con su habilitación completa o se trata de estudiantes que vuelan en proceso de formación y por tanto no cobran. En este caso, el copiloto contaba con una experiencia de 630 horas de vuelo, segun Martin Riecken, portavoz de Lufthansa. En El Español, que sin ser aún un medio ha hecho un seguimiento del accidente riguroso y reposado, hay más datos confirmados.

El sindicato de pilotos SEPLA denunció hace un año que Swiftair “convierte las cabinas de sus aviones en escuelas de vuelo” al utilizar “de manera habitual la modalidad de entrenamiento en línea” por lo que se ha convertido en “el paradigma del concepto de pagar por volar” en nuestro país. En el pasado verano de 2014 Swiftair fue protagonista del último accidente de un aparato con pasajeros de la aviación civil española. Esto fue prohibido por la máxima autoridad aeronáutica de Estados Unidos hace unos meses. Lee más en esta información de eldiario.es.

Para echar más leña al fuego, dos días después de la tragedia de Germanwings, el Parlamento Europeo discutió un estudio de la Universidad de Gante financiado por la Comisión y titulado ‘Anomalías laborales en la aviación’. El texto habla de “implicaciones en el campo de la seguridad” debido a la precariedad laboral: “Los nuevos pilotos sufren una presión desproporcionada”. En definitiva, se aleta de la “precarización” de los nuevos pilotos de avión.

“En la UE se hace habitual el uso de tripulaciones con contratos de autónomo y la fórmula ‘line training’ para jóvenes pilotos que pagan hasta 120.000 euros por ‘hacer horas’ en vuelos comerciales con pasaje”, alertaba otro reportaje en eldiario.es sobre el negocio de las aerolíneas hacia paraísos fiscales y estercoleros laborales”.

2. ¿Exigen los Gobiernos responsabilidades a las aerolíneas?

Desde los sindicatos también reclaman a las administraciones públicas que “vigilen que las empresas cumplan los mínimos”. Portavoces del SEPLA, en declaraciones al medio previamente señalado, resaltaban la necesidad de un mayor compromiso por parte de la administración, así como una mínima capacidad tanto personal como económica “para gestionar la gran cantidad de empresas que hay hoy en día en Europa, tanto de bajo coste como tradicionales”. “Todo parte de unos mínimos legales, si esos mínimos legales se han ido rebajando para adecuarse las necesidades de la industria, eso tiene un impacto en el sistema”, aseguran otros.

3. ¿Cómo son las normas y los protocolos de las aerolíneas?

Hace pocas horas se conocía que las aerolíneas empiezan a cambiar sus normas: nunca más un piloto solo en la cabina. La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, por su siglas en inglés) emitió este viernes una “recomendación provisional” a las autoridades nacionales de aviación y a las aerolíneas para que establezcan nuevas medidas de seguridad siempre que haya “al menos dos personas autorizadas” en las cabinas de vuelo de los aviones. Lo que hasta ahora es una norma no obligatoria de que en cabina haya dos personas, habría evitado que estrellaran el avión, dice SEPLA.

Tras el 11-S la normativa obliga a que las cabinas de los pilotos vayan cerradas por dentro durante el vuelo, pero nunca se debe quedar una persona sola, sino que un auxiliar debe acompañarle en ese tiempo. Hay un sistema de seguridad que permite al piloto que está fuera de la cabina introducir un código para abrir la puerta. La única forma de que no se abra es que desde dentro de la cabina se bloquee de manera intencionada o que falle el sistema. Las puertas tienen además cerrojos que se pueden accionar de manera manual.

Como bien alerta Isaac Rosa, el negocio de la aviación ha cambiado mucho en los últimos años. Las fusiones entre grandes grupos, los nuevos vuelos low cost, externalizaciones o subcontratas plantean la pregunta de si la búsqueda del beneficio máximo está por encima de cualquier otra consideración.

El vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Transportes, Jacques Barrot, advirtió en 2006 a las compañías aéreas de que la competitividad entre ellas no se puede jugar en el terreno de la seguridad, de manera que en ese ámbito no han de reducirse costes.

Como publica Le Monde y reproduce Vozpópuli, “la creación de Germanwings fue una operación defensiva de la antigua compañía de bandera alemana (creada en 1926) para parar la expansión de las low cost, principalmente Easyjet y Ryanair. Y un avión similar al que se ha estrellado ya tuvo un problema de seguridad muy grave en noviembre de 2014, en un vuelo entre Bilbao y Munich en el que se salvaron de milagro. En ambos casos, eran aviones con más de dos décadas que habían sido cedidos de Lufthansa a Germanwings”. También es cierto que Germanwings era una de las compañías que mejor ratio de seguridad tenía, muy por encima de las de Ryanair o Easyjet pero por debajo de Vueling.

Los medios tienen el poder de marcar el debate, y será mejor que este se centre en dar contexto a lo que puede evitar tragedias futuras. Si el piloto era “runner”, si sus compañeros decían que era “friki”, si una depresión en 2009 le impedía volar o si había comprado un Audi para su novia, mejor se lo dejamos a las revistas del corazón.